El sobrepeso y la obesidad generan en España una carga económica de 19.600 millones de euros anuales. La cifra equivale a 401 euros por habitante, según un nuevo informe europeo.
El análisis pertenece al informe ‘La carga económica del sobrepeso y la obesidad en Europa’. Lo elaboró la Office of Health Economics por encargo de la patronal farmacéutica europea EFPIA.
El estudio compara la situación en ocho países: Alemania, Francia, Italia, España, Irlanda, Grecia, Rumanía y Reino Unido. Analiza el impacto sanitario y económico asociado a un índice de masa corporal elevado.
Los costes directos en España alcanzan los 14.900 millones de euros, un 76% del total. Las enfermedades musculoesqueléticas encabezan esa factura, con 4.300 millones de euros.
La diabetes tipo 2 suma otros 3.000 millones de euros en gasto directo. Le siguen las enfermedades cardiovasculares, con 2.700 millones, y la enfermedad renal crónica, con 1.700 millones.
Los costes indirectos suman 4.700 millones de euros, un 24% del total. El absentismo laboral y la inactividad económica representan 1.300 millones de euros cada uno.
En Europa, el 56% de la población tiene sobrepeso u obesidad. La proporción alcanza a uno de cada tres niños en el continente.
En los ocho países analizados, el IMC elevado se asocia con 278.000 muertes al año. También provoca la pérdida de ocho millones de años de vida saludable en esa región.
El informe vincula esta condición con distintas enfermedades no transmisibles. Le atribuye cerca del 60% de los años de vida saludable perdidos por diabetes tipo 2.
España ha aprobado recientemente su Estrategia de Cronicidad del Sistema Nacional de Salud 2025-2028. El documento identifica la obesidad como un problema de salud prioritario.
La estrategia plantea reforzar la prevención con estilos de vida saludables y tratamientos individualizados. Incorpora también la desestigmatización y la atención a poblaciones vulnerables.
El informe señala, sin embargo, varias barreras persistentes en el sistema. Los medicamentos para tratar la obesidad no están financiados con carácter general por el Sistema Nacional de Salud.
El estudio propone cinco líneas de actuación para reducir esta carga económica. La principal es reconocer la obesidad como enfermedad crónica y recidivante.
Ese reconocimiento permitiría reforzar la financiación y el acceso a tratamientos adecuados. El informe aboga además por combatir el estigma asociado al peso corporal.