El golpe fue inesperado y doloroso. El Real Madrid quedó eliminado de la Copa del Rey tras caer por 3-2 ante el Albacete Balompié, un rival de Segunda División que firmó una de las grandes sorpresas del torneo. La derrota, consumada en el último suspiro del partido, agrava un momento delicado para el club blanco y marca un estreno muy amargo para su nuevo entrenador.
El escenario fue el Carlos Belmonte, un estadio entregado a su equipo y testigo de una noche histórica para el Albacete. El encuentro estuvo marcado por la igualdad, la tensión y los errores defensivos, en un partido que el Real Madrid nunca logró controlar del todo. A pesar de su teórica superioridad, los blancos se mostraron imprecisos y vulnerables ante un rival que creyó hasta el final.
El momento decisivo llegó en el minuto 94, cuando Jefte Betancor aprovechó un desajuste defensivo para marcar el gol definitivo. Fue un tanto que desató la locura en la grada y dejó helado al banquillo madridista. El Real Madrid se quedaba sin margen de reacción y veía cómo se esfumaba su continuidad en el torneo del KO.
La eliminación llega solo tres días después de perder la final de la Supercopa de España frente al FC Barcelona, un tropiezo que ya había encendido las alarmas. En apenas una semana, el equipo ha dicho adiós a dos títulos, una situación poco habitual para un club acostumbrado a competir por todo.
La derrota en Albacete coincidió con el debut de Álvaro Arbeloa como entrenador del primer equipo. El técnico asumió el cargo tras la salida de Xabi Alonso, y lo hizo en un contexto complejo, con poco tiempo para trabajar y una presión enorme desde el primer día.
El estreno no pudo ser más complicado. El equipo mostró falta de solidez, dudas en defensa y escasa continuidad en el juego ofensivo. Arbeloa apostó por una propuesta valiente, pero el resultado dejó claro que los problemas van más allá del banquillo. La sensación es que el Real Madrid atraviesa un momento de transición emocional y futbolística, con decisiones recientes aún pesando en el vestuario.
Para el Albacete, en cambio, la noche fue inolvidable. El conjunto manchego supo competir, resistir y golpear en el momento justo. Eliminó a uno de los grandes del fútbol español y firmó una de esas páginas que hacen especial a la Copa del Rey, donde la épica sigue teniendo espacio.
En el Real Madrid, la eliminación obliga a una reflexión profunda. Con la Liga y Europa como únicos objetivos, el margen de error se reduce al mínimo. El debut de Arbeloa deja más preguntas que respuestas, pero también abre una nueva etapa que exigirá paciencia, autocrítica y decisiones firmes. La Copa ya es pasado; ahora, el reto será reconstruir el presente.