La secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, ha anunciado un nuevo paquete de medidas internas que refuerzan la exigencia ética del partido. Entre las novedades más destacadas se encuentra la «expulsión directa» para aquellos afiliados que consuman prostitución, así como la obligación de que los integrantes de la Ejecutiva Federal presenten declaraciones de bienes tanto al inicio como al final de su mandato. Estas acciones, junto a otras iniciadas el año pasado, serán ratificadas formalmente en el Comité Federal que se celebrará el próximo 27 de junio.
Para garantizar la máxima transparencia en su gestión, el PSOE ha sometido sus cuentas a una auditoría forense que, según Torró, confirma el «cumplimiento escrupuloso de la legalidad». Además, el partido ha implementado herramientas digitales de control, como Tickelia, para auditar los gastos diarios y asegurar la trazabilidad de los recursos económicos. Según la dirigente socialista, estas medidas demuestran que el PSOE ha realizado «un ejercicio de autoexigencia» que trasciende los requisitos legales establecidos para las formaciones políticas.
Estas decisiones se producen en un contexto político complejo para los socialistas, coincidiendo con las comparecencias judiciales de Begoña Gómez y del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Ante esta situación, Torró ha defendido la gestión del partido frente a los casos de corrupción, afirmando que sus siglas «van en contra de los valores y los principios» de cualquier comportamiento ilícito. La secretaria ha reiterado que el partido no tiene «nada que esconder» y ha destacado su plena colaboración con la justicia, entregando incluso documentación con una antigüedad superior a una década.
Finalmente, Rebeca Torró ha diferenciado la postura del PSOE frente a otros partidos, subrayando que su organización siempre ha actuado con contundencia ante los casos de corrupción. «En el PSOE abordamos de frente los problemas y no miramos para otro lado», ha recalcado, incidiendo en que la diferencia fundamental radica en cómo se reacciona ante las actuaciones individuales. Con este paquete de medidas, el PSOE busca renovar sus protocolos de transparencia interna y cerrar filas ante las críticas de la oposición.