El primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, ha anunciado el aplazamiento de su viaje a Nueva York, donde tenía previsto asistir a la sede de Naciones Unidas, debido a la crisis política y de seguridad que atraviesa el país.
Según ha explicado el propio dirigente, la decisión responde a la situación interna y a la necesidad de seguir de cerca la gestión del Gobierno desde Beirut. Salam ha señalado que su prioridad es “preservar la seguridad y la unidad de los libaneses” en un momento especialmente delicado.
El aplazamiento se produce en un contexto de fuerte tensión en Líbano, marcado por la intensificación de los enfrentamientos en el sur del país y el aumento de los bombardeos israelíes, que han provocado numerosas víctimas y han reavivado el conflicto en la zona fronteriza.
En paralelo, el partido-milicia Hezbolá ha rechazado las propuestas del Gobierno libanés para avanzar en su desarme, una cuestión que sigue generando división interna. Parte de la población respalda la posición del grupo, como se ha evidenciado en recientes movilizaciones en Beirut.
Durante una concentración celebrada este sábado en la capital libanesa, cientos de personas expresaron su apoyo a Hezbolá y su rechazo a las negociaciones con Israel. En la protesta también se escucharon críticas directas contra el primer ministro, a quien algunos manifestantes acusaron de alinearse con posiciones contrarias a los intereses del país.
En este clima de tensión, el presidente libanés, Joseph Aoun, ha mantenido una reunión de emergencia con las autoridades de seguridad, mientras el Ministerio del Interior ha anunciado medidas para reforzar el orden público en Beirut.
Las autoridades intentan contener una situación que combina inestabilidad política interna y un conflicto regional cada vez más intenso, con el riesgo de una mayor escalada en los próximos días.