Europa comienza a replantearse su estrategia de defensa ante un escenario internacional cada vez más inestable. En ese contexto ha cobrado fuerza la propuesta del presidente francés, Emmanuel Macron, de crear un “paraguas nuclear europeo” que refuerce la disuasión del continente frente a amenazas como la guerra en Ucrania o la escalada en Oriente Medio. España, sin embargo, ha decidido no sumarse por ahora a la iniciativa.
La negativa española se produce después de su rechazo a implicarse en el conflicto en Oriente Medio y en un momento en que mantiene una sintonía diplomática con China, cuyo Gobierno ha defendido que “el comercio no debe ser utilizado como arma” y que “solo hay perdedores en las guerras comerciales”. El acercamiento se enmarca además en la próxima visita de Pedro Sánchez a Pekín, prevista para el próximo mes.
La propuesta de Macron busca ampliar la capacidad de disuasión nuclear europea como respuesta a lo que considera un deterioro del sistema de seguridad internacional. Desde la base militar de Île Longue, con un submarino nuclear como escenario, el mandatario francés advirtió de que el mundo atraviesa un “periodo de agitación política plagado de riesgos” y defendió que “debemos reconstruir las reglas”.
Ocho países han respaldado hasta ahora la estrategia de “disuasión avanzada”: Alemania, Reino Unido, Polonia, Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Finlandia y Grecia. El plan se concibe como un primer paso hacia un paraguas nuclear más amplio que permita reducir la dependencia estratégica de actores externos y reforzar la autonomía defensiva europea.
Italia y España se mantienen al margen de la iniciativa. El Gobierno español argumenta que su posición responde a la apuesta por el multilateralismo y la diplomacia, evitando contribuir a una escalada militar en el actual contexto internacional. La decisión evidencia las distintas sensibilidades dentro de la Unión Europea respecto al papel de la disuasión nuclear.
Actualmente, Francia es la única potencia nuclear dentro de la Unión Europea, mientras que el Reino Unido conserva su arsenal fuera del marco comunitario. París dispone de unas 290 cabezas nucleares, una cifra inferior a la de Estados Unidos o Rusia, pero significativa en el contexto europeo. El debate sobre ampliar esa capacidad refleja la creciente inquietud en el continente ante un escenario geopolítico cada vez más volátil.