El hospital Can Misses de Ibiza ha endurecido sus protocolos de seguridad tras la presunta agresión sexual sufrida por una paciente de 69 años en cuidados paliativos. El presunto agresor, un hombre de 25 años con antecedentes por violencia, logró acceder al recinto de madrugada y amenazar de muerte a la víctima, quien pudo activar un botón de pánico antes de que el agresor huyera.
La gravedad del suceso, que causó una profunda conmoción, ha impulsado a la dirección a revisar sus puntos de acceso. Como primera medida, el hospital ha adelantado el cierre de la puerta principal a las 22.00 horas, asegurando que un celador supervise el área de forma constante para evitar ingresos no autorizados.
Adicionalmente, el centro sanitario planea mantener de forma indefinida el refuerzo de seguridad privada que, hasta la fecha, se limitaba exclusivamente a la temporada estival. Con esta dotación extraordinaria, el Área de Salud de Ibiza y Formentera busca garantizar una vigilancia ininterrumpida durante todo el año en las instalaciones.
El hospital también ha reforzado el control en las entradas destinadas al personal, instalando nuevos sistemas de seguridad en las puertas exteriores que requieren tarjeta o código. El objetivo es eliminar cualquier brecha técnica que pudiera ser aprovechada nuevamente por personas ajenas al servicio médico.
El presunto agresor, que ya acumulaba un historial de altercados y vandalismo en Ibiza, ha sido expulsado de la isla por orden judicial tras el incidente. Mientras tanto, el hospital continúa trabajando en la consolidación de estos cambios, con el propósito de restaurar la tranquilidad en el centro y prevenir la repetición de hechos tan dramáticos.