El fútbol, a veces, queda en un segundo plano. La vida irrumpe con una crudeza que no entiende de resultados ni de calendarios. Eso es lo que le ha ocurrido a Davinchi, joven canterano del Getafe CF, que atraviesa uno de los momentos más duros de su vida tras la pérdida de su padre, David Cordón, fallecido en el accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en Adamuz.
Lejos del ruido mediático, Davinchi ha querido despedirse desde el corazón. Lo ha hecho con una carta pública, íntima y sincera, en la que transforma el dolor en palabras y el recuerdo en fuerza. Un mensaje que ha conmovido no solo al mundo del fútbol, sino a toda una ciudad que hoy acompaña su duelo.
En su mensaje, Davinchi no habla como futbolista. Habla como hijo. Con frases cargadas de emoción, recuerda las enseñanzas de su padre, su ejemplo constante y su manera de afrontar la vida. “Siempre felices y hacia delante”, repite como un mantra que ahora se convierte en legado.
El joven reconoce que habrá momentos difíciles, pero asegura que su padre seguirá siendo su guía. La fe, los recuerdos y el amor se entrelazan en una despedida que no busca dramatismo, sino fortaleza. “Todo lo que haga en esta vida siempre será por ti”, escribe, dejando claro que su carrera y su camino personal llevarán siempre ese nombre grabado.
No hay reproches ni rabia. Hay respeto, admiración y una promesa: no rendirse jamás. Davinchi recoge una de las grandes lecciones que le dejó su padre, la de luchar incluso cuando el camino se vuelve duro. Convertir el dolor en impulso es, para él, la mayor muestra de amor posible.
El impacto de la pérdida ha ido mucho más allá del entorno familiar. El Getafe CF expresó públicamente su dolor y destacó la humanidad y cercanía de David Cordón, una figura muy querida que dejó huella en poco tiempo. El club se sumó así a una larga cadena de mensajes de apoyo y condolencias.
En Huelva, el golpe ha sido especialmente profundo. David Cordón era una persona conocida y respetada. Enfermero, sindicalista, deportista y exinternacional de fútbol playa, representaba valores como la entrega, la solidaridad y el compromiso con los demás. Instituciones, compañeros y ciudadanos han querido rendirle homenaje desde distintos ámbitos.
También desde la esfera política y social han llegado mensajes de cariño que subrayan su calidad humana y su papel en la vida pública. Todos coinciden en lo mismo: se va una buena persona, pero queda una huella imborrable.
Para Davinchi comienza ahora un camino distinto. Más silencioso. Más interior. Pero no estará solo. Su padre camina con él, en cada paso, en cada partido y en cada decisión. Porque hay victorias que no se miden en goles, sino en amor, memoria y dignidad.