El FC Barcelona ha salido al paso de las acusaciones que apuntan a un supuesto cobro de comisiones ilegales en el extranjero por parte de Joan Laporta y varios miembros de su junta directiva. El club azulgrana ha calificado la información de “falsa” e “inverosímil” y ha defendido con contundencia la legalidad de su gestión en un momento especialmente delicado: a escasas semanas de las elecciones presidenciales.
La polémica surge tras la denuncia presentada por un socio ante la Audiencia Nacional, en la que se mencionan presuntos pagos indebidos a través de sociedades radicadas en distintos países. Desde el club aseguran desconocer el contenido exacto de la denuncia, pero sostienen que los detalles publicados coinciden con una información que ya había sido analizada y desmentida semanas atrás.
Según ha trascendido, la denuncia señala a Laporta y a varios directivos por supuestas comisiones vinculadas a operaciones en el extranjero. Entre los países mencionados estarían España, Chipre, Dubái, Croacia o Estonia. La noticia ha generado un fuerte impacto mediático, pero el club insiste en que los documentos en los que se basa la acusación serían falsos o gravemente manipulados.
El Barça explica que, a mediados de enero, periodistas y representantes de una organización internacional se pusieron en contacto con la entidad para contrastar esta misma información. Tras analizar la documentación aportada, el club respondió que los datos eran “total y absolutamente falsos” y que los supuestos documentos carecían de credibilidad.
La entidad lamenta que, pese a esa respuesta previa, la información haya salido ahora a la luz pública. Considera que se trata de una acusación sin fundamento y defiende que no existe ninguna prueba real que respalde las sospechas. En un comunicado firme, el club subraya que no tolerará que se ponga en duda la honorabilidad de sus dirigentes sin evidencias sólidas.
El momento en el que estalla la polémica no es menor. El Barça se encuentra en pleno proceso electoral, con la presidencia en juego. Desde la entidad se sugiere que la publicación podría tener la intención de alterar o influir en el desarrollo del proceso democrático interno.
El club ha anunciado que, si se confirma la falsedad de la denuncia, emprenderá acciones legales contra el socio que la haya presentado por posible falsedad documental y calumnias. Además, estudiará medidas contra el medio que ha difundido la noticia si se demuestra que conocía la debilidad de las pruebas.
Asimismo, el Barça pondrá toda la información de la que dispone a disposición de la Junta Electoral para que pueda verificar la situación y garantizar que el proceso se desarrolle con normalidad.
Más allá del ruido mediático, el mensaje del club es claro: defenderá su reputación con “total firmeza”. En un escenario donde la imagen institucional es clave, el FC Barcelona busca cerrar filas y transmitir estabilidad mientras se resuelve un asunto que, por ahora, se mueve en el terreno de las acusaciones y no de las pruebas.