El 52,5% de la población española ha reducido la compra de determinados productos alimentarios a causa de la subida de precios y el repunte de la inflación, afectando de manera más acusada a los hogares integrados por mujeres y a los sectores más jóvenes de la sociedad.
Entre los consumidores que han modificado sus hábitos de compra, un 55,2% afirma haber disminuido el consumo de pescado y un 50,2% el de carne, superando ampliamente el recorte registrado en los artículos no esenciales de la cesta.
El ajuste económico también alcanza a alimentos de primera necesidad como la fruta, los huevos, la verdura y la leche, mermando según los expertos el acceso a una dieta equilibrada, fresca y de calidad en los hogares.
El coste elevado se erige además como el principal freno para el consumo habitual de productos ecológicos u orgánicos, ya que el 58,5% de los encuestados señala el precio como el mayor obstáculo para incrementar su presencia en la compra diaria.
En paralelo, el informe destaca que el 44,4% de los hogares españoles reconoce desperdiciar comida debido principalmente a la falta de planificación o a cuestiones de caducidad, registrando incidencias mucho más elevadas entre los jóvenes que entre los mayores de 65 años.
Las diferencias territoriales muestran disparidad en el impacto del encarecimiento, situándose comunidades como Canarias y Baleares a la cabeza en el recorte de la cesta de la compra frente a territorios como el País Vasco o La Rioja.