La asociación El Defensor del Paciente recibió en 2025 un total de 14.986 denuncias por presuntas negligencias médico-sanitarias, la cifra más alta de los últimos diez años. Esto supone una media de 41 casos diarios y un incremento de 898 denuncias respecto a 2024, con 951 casos que tuvieron como resultado el fallecimiento del paciente.
Según recoge la Memoria 2025 presentada por la asociación, las negligencias más frecuentes se produjeron por mala praxis, incluyendo errores de diagnóstico, pérdida de oportunidad terapéutica, intervenciones mal realizadas, altas médicas precipitadas, atención deficiente, infecciones hospitalarias y retrasos en la asistencia de ambulancias.
El Defensor del Paciente señala que, pese a que el sistema sanitario español es universal y de calidad, su funcionamiento se ha visto deteriorado por la falta de cuidados por parte de los responsables políticos. La asociación denuncia un aumento histórico de las derivaciones a la sanidad privada y vincula esta tendencia al elevado número de pacientes en lista de espera quirúrgica, que sigue rozando el millón de personas.
El informe alerta también sobre el crecimiento de negligencias en determinadas áreas, como la cirugía plástica y estética, con 380 casos, y en técnicas como la depilación láser, con 63 denuncias. Además, se registraron 115 bebés nacidos con discapacidad, casos asociados principalmente a hipoxias durante el parto, así como fallecimientos por infecciones hospitalarias, retrasos en ambulancias y secuelas graves tras intervenciones quirúrgicas.
Por comunidades autónomas, Madrid concentra el mayor número de denuncias, seguida de Andalucía y Cataluña. Las listas de espera son el principal motivo de reclamación, especialmente en cirugía, Urgencias, traumatología y ginecología, mientras que la asociación critica la falta de transparencia en los datos oficiales y denuncia la saturación de la atención primaria y hospitalaria.
Finalmente, El Defensor del Paciente advierte sobre la crisis en los programas de cribado de cáncer, que atribuye a la escasez de especialistas y a la política de privatización sanitaria. También alerta del uso de la inteligencia artificial en la atención médica, al considerar que puede aumentar los errores diagnósticos y agravar la deshumanización de la relación entre médico y paciente.