El apagón que afectó a buena parte de España el pasado 28 de abril volverá al centro del debate político. Tras meses de bloqueos y desencuentros, el Congreso de los Diputados se dispone a reactivar la investigación parlamentaria con un objetivo claro: entender qué ocurrió, por qué ocurrió y cómo evitar que vuelva a repetirse. Este martes se dará el primer paso formal para retomar los trabajos, una vez encauzada la unificación de las dos comisiones que habían nacido en paralelo.
El retraso no ha sido menor. La falta de acuerdo entre los grupos provocó una situación inédita: dos comisiones distintas para investigar el mismo suceso. Una paradoja que reflejaba más la tensión política que la voluntad real de esclarecer los hechos. Ahora, con la fusión sobre la mesa, se abre una nueva etapa marcada por la expectativa y, también, por el escepticismo ciudadano.
El origen del problema se remonta a la primavera pasada, cuando el Pleno aprobó dos comisiones de investigación distintas, impulsadas desde bloques políticos enfrentados. El apoyo de fuerzas como Podemos y Junts fue decisivo para que ambas salieran adelante, lo que dejó a la Cámara con un doble órgano investigador sin precedentes recientes.
Aunque los grupos designaron a los mismos diputados y compartieron incluso presidencia, a cargo de Idoia Sagastizábal, el entendimiento no llegó. Las dos comisiones llegaron a constituirse formalmente, obligando a la Mesa del Congreso, presidida por Francina Armengol, a exigir un texto justificativo para poder unificarlas conforme al reglamento.
Ese acuerdo llegó finalmente en diciembre, cuando todos los grupos aceptaron fusionar ambos órganos bajo un nombre más neutro y técnico. El gesto no fue menor: supuso reconocer que la investigación del apagón no podía seguir atrapada en la lógica del enfrentamiento partidista.
Con el inicio del nuevo periodo ordinario de sesiones en febrero, la Mesa estudiará el escrito de unificación para elevarlo al Pleno. Si se cumplen los plazos previstos, los trabajos podrían arrancar a mediados de mes, con la solicitud de documentación y las primeras comparecencias.
La comisión tendrá por delante una tarea compleja. No solo deberá analizar responsabilidades técnicas y políticas, sino también ofrecer respuestas claras a una ciudadanía que aún recuerda la incertidumbre de aquella jornada sin suministro eléctrico. En un contexto en el que ya funcionan otras comisiones de investigación, algunas con escasa actividad, el reto será evitar que esta quede diluida o bloqueada, según Europa Press.
Más allá de las siglas, el apagón representa algo más profundo: la vulnerabilidad de infraestructuras clave y la necesidad de reforzar la confianza en las instituciones. El regreso de la investigación al Congreso es una oportunidad para demostrar que el Parlamento puede estar a la altura cuando los problemas afectan directamente a la vida cotidiana.
Ahora, la pregunta es sencilla y exigente a la vez: ¿servirá esta comisión para esclarecer lo ocurrido o será otra investigación sin conclusiones claras? La respuesta empezará a construirse, de nuevo, este martes.