El alcohol provocó unas 300.000 muertes en España entre 2001 y 2021, y casi dos de cada tres fueron prematuras. Un equipo de la Escuela Nacional de Sanidad, del Instituto de Salud Carlos III, ha actualizado el balance de la mortalidad atribuible al consumo.
El trabajo analiza a la población de 15 o más años. El 64,9 % de los fallecimientos se produjo antes de los 75 años, lo que se considera muerte prematura.
Solo en 2021, último año evaluado, se contabilizaron 13.887 muertes atribuibles al alcohol. Ese año contribuyó al 3,3 % de todos los fallecimientos de ese grupo de edad.
La tendencia general es de mejora. La tasa de mortalidad, ajustada por edad, bajó un 34,7 % entre el periodo inicial, 2001-2004, y 2021.
Las investigadoras advierten, sin embargo, de que la carga sigue siendo alta. Insisten en la necesidad de mantener las estrategias de prevención y de reducción de daños.
Los hombres concentran el 78,3 % de las muertes. Su riesgo de morir por esta causa es cuatro veces mayor que el de las mujeres.
El peso también varía con la edad. Entre las personas de 35 a 54 años, el alcohol estuvo detrás del 9,7 % de todas las muertes.
El estudio desglosa las causas principales. El cáncer causó 5.805 muertes, las enfermedades digestivas 5.303 y las causas externas 2.605.
Para las autoras, «el impacto va mucho más allá de las enfermedades hepáticas». Subrayan que el alcohol contribuye a fallecimientos por otras patologías.
Añaden que sus estimaciones son «bastante conservadoras». Por eso consideran que el consumo sigue siendo una carga importante de enfermedad y muerte en España.
La mayoría de las muertes, sobre todo entre los hombres, se relaciona con el consumo excesivo. Además, persisten desigualdades entre territorios.
Por eso las autoras piden reforzar las estrategias de prevención. Reclaman prioridad en las zonas de mayor riesgo y en las que los descensos han sido más lentos.
El estudio cuenta con financiación de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, dependiente del Ministerio de Sanidad. También participan la Universidad Complutense de Madrid y dos centros de investigación biomédica.