Los cacahuetes tostados sin sal podrían reforzar la forma en que el cerebro responde a la insulina durante la vejez, según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Maastricht, en los Países Bajos.
El trabajo ha sido liderado por Peter Joris, profesor asociado del Instituto de Nutrición e Investigación Traslacional en Metabolismo de esa universidad. Se ha publicado en la revista Food & Function.
Participaron 31 adultos sanos. Se trata de un ensayo cruzado, aleatorizado y controlado: en un periodo comieron cacahuetes y en otro no.
La investigación fue financiada por la Fundación del Instituto del Cacahuete. Según el estudio, esta entidad no intervino en el diseño, la ejecución, el análisis ni la interpretación de los datos.
En la fase de consumo, los voluntarios tomaron cada día 60 gramos de cacahuetes tostados con piel y sin sal, unas dos raciones. Podían comerlos por la mañana o por la tarde, de una vez, repartidos o con las comidas.
Los investigadores midieron la respuesta cerebral a la insulina con resonancia magnética tras administrar esa hormona por vía nasal. Tras 16 semanas, la respuesta mejoró en una zona del hemisferio derecho.
Esa zona abarca partes del giro lingual, el hipocampo y los giros parahipocampal y cingulado posterior, regiones relacionadas con la memoria.
Joris recuerda que la insulina cumple una función importante en el cerebro, porque sustenta la memoria y otros procesos cognitivos. En las neuronas interviene en su crecimiento, su supervivencia y su comunicación, y por eso podría ayudar a proteger frente al alzhéimer.
El mismo equipo ya había observado en 2025, tras 16 semanas de consumo, un aumento del 3,6 % en el flujo sanguíneo cerebral global y del 5,8 % en la memoria verbal.
Los autores atribuyen los beneficios a varios nutrientes: grasas insaturadas, fibra, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos de origen vegetal. Los cacahuetes aportan además L-arginina, precursora del óxido nítrico, que según se ha informado favorece el aprendizaje y la memoria.