La investigación sobre el grave accidente ferroviario ocurrido en Adamuz sigue aportando datos que amplían el foco más allá del tren siniestrado. Las últimas inspecciones técnicas han confirmado la presencia de marcas similares en todas las ruedas del convoy de Iryo, incluidas las de los vagones que no descarrilaron. Además, los indicios apuntan a que otros trenes que circularon previamente por ese mismo tramo podrían presentar señales parecidas.
Este hallazgo introduce un elemento clave en la investigación: la posibilidad de que el origen del problema no esté en un fallo puntual del material rodante, sino en la infraestructura ferroviaria o en algún elemento presente sobre la vía en el momento del paso de los trenes.
Los técnicos han detectado marcas en los bogies de los cinco primeros coches del Iryo, que lograron continuar su marcha sin salirse de la vía. Este dato resulta especialmente relevante, ya que esos vagones no estuvieron implicados directamente en el descarrilamiento de los coches de cola, que invadieron la vía contigua y colisionaron con un tren Alvia.
La presencia de estas señales en todos los ejes refuerza la hipótesis de un problema externo al tren. Según explicó el ministro de Transportes, Óscar Puente, también se analiza si los dos o tres trenes que circularon antes por ese tramo presentan marcas similares. De confirmarse, el foco se desplazaría aún más hacia el estado de la vía o hacia un objeto extraño que pudiera haber provocado el daño.
Por ahora, los investigadores trabajan con cautela. No se descarta ninguna posibilidad. Las marcas podrían deberse a una incipiente rotura del carril, a un defecto localizado o incluso a un elemento ajeno depositado sobre la infraestructura. Todas estas opciones forman parte del análisis técnico en curso.
Desde el Ministerio se insiste en que aún es prematuro extraer conclusiones. El hallazgo de marcas constituye solo una pieza más dentro de un conjunto amplio de pruebas que se están recopilando. La prioridad es determinar qué las produjo y en qué momento exacto.
En este contexto, el ministro ha rechazado con firmeza las insinuaciones sobre el uso de materiales de baja calidad en la renovación de la vía. Ha recordado que el tramo había sido renovado recientemente y que superó todas las pruebas de seguridad reglamentarias, incluidas inspecciones geométricas, dinámicas y revisiones presenciales realizadas pocos meses antes del accidente.
Mientras tanto, los trabajos en la zona continúan. Ya se han retirado parte de los coches siniestrados sin que se hayan localizado nuevas víctimas, aunque el proceso sigue abierto hasta cerrar por completo el balance de desaparecidos.
El avance de la investigación mantiene en vilo a las familias afectadas y a todo el sector ferroviario. Cada nuevo dato se analiza con extremo cuidado, porque de su interpretación dependerá no solo el esclarecimiento de lo ocurrido, sino también la confianza futura en la seguridad de la red ferroviaria. La prudencia, ahora, es tan importante como la rapidez.