Muchos consumidores creen tomar decisiones saludables al elegir productos como granola “natural”, yogures bajos en grasa, leches vegetales orgánicas o batidos de superalimentos. Sin embargo, detrás de estas etiquetas atractivas suele esconderse una elevada cantidad de azúcar añadido que pasa desapercibida para el comprador medio.
La neurocientífica y psiquiatra Nicole Avena advierte de que las marcas utilizan estrategias de marketing para ocultar estos azúcares, aprovechando que los consumidores asocian ciertos términos con salud. Aunque algunas empresas intentan reducir el azúcar, Avena señala que “muchas de las marcas más grandes no se preocupan tanto por la salud de las personas”.
El consumo excesivo de azúcar, según recoge El Diario de Chihuahua, está vinculado a enfermedades cardíacas, obesidad y diabetes. En Estados Unidos, el promedio anual equivale a unos 26 kilos de azúcar añadido por persona, gran parte procedente no solo de bebidas, sino también de cereales, productos lácteos, salsas y panes integrales aparentemente saludables.
El dietista Collin Popp recuerda que la FDA recomienda no superar el 10% de las calorías diarias procedentes del azúcar añadido, aunque considera que ese margen es demasiado amplio. Para personas con diabetes o prediabetes, sugiere reducirlo al 5% o incluso acercarse a cero, priorizando una lectura cuidadosa de las etiquetas.
Finalmente, los expertos aconsejan controlar activamente el consumo de azúcar y no dejarse guiar solo por reclamos publicitarios. Comprar productos naturales sin endulzar y añadir ingredientes propios puede ser una buena estrategia. Además, aunque los edulcorantes artificiales reduzcan calorías, mantener una alta dependencia del sabor dulce sigue siendo un obstáculo para una alimentación verdaderamente saludable.