La relación entre Donald Trump y Claudia Sheinbaum ha saltado por los aires y ya no deja margen para matices. Con un tono inusualmente directo, el mandatario estadounidense ha marcado un punto de no retorno al advertir que está dispuesto a actuar militarmente contra los cárteles en territorio mexicano, una declaración que no solo tensiona al máximo el vínculo bilateral, sino que redefine las reglas del juego en la seguridad regional. Trump señaló que Sheinbaum, cuando él le comentó en un encuentro entre ambos que iba a erradicar al narco, ella le contestó con un «no, por favor, no lo haga».
La tensión se hizo visible durante la cumbre Escudo de las Américas, organizada en Miami, donde se reunió con varios líderes latinoamericanos para impulsar una coalición contra el narcotráfico. La ausencia de Sheinbaum —quien no fue invitada— destacó como un gesto político significativo, reforzado por las críticas y burlas del propio Trump durante su discurso.
En ese encuentro, Estados Unidos consolidó el respaldo de varios países de la región para una estrategia más agresiva contra los cárteles. Sin embargo, la exclusión de naciones clave como México, Brasil y Colombia evidenció una división política en América Latina, dejando fuera a gobiernos considerados menos alineados con Washington.
El distanciamiento también quedó reflejado en el operativo contra el narcotraficante El Mencho, en el que, según el texto, el gobierno mexicano fue marginado. La reacción cautelosa de Sheinbaum, evitando protagonismo en el caso, fue interpretada como una señal de debilidad y de falta de control sobre las acciones de seguridad.
En este contexto, la relación entre ambos países entra en una etapa crítica. La combinación de presión internacional, acciones unilaterales y un discurso confrontativo apunta a un cambio de paradigma en la política regional, donde Estados Unidos parece dispuesto a intervenir directamente en la lucha contra el narcotráfico, incluso sin el respaldo del gobierno mexicano.
Ella es otra comunista mala… discípula de López Obrador.
Los comunistas son los culpables de toda esta locura. ahora se entera obrador que tiene origen español