La exitosa franquicia familiar da un paso nuevo y se reinventa en formato televisivo. Este domingo 25 de enero llega a atresplayer Padre no hay más que uno, la serie, una ficción que toma como punto de partida el espíritu de las películas, pero apuesta por nuevos personajes, otro tono y una mirada diferente sobre la paternidad actual. Al frente del proyecto está Daniel Pérez Prada, que asume el reto de liderar una historia muy alejada del personaje popularizado por Santiago Segura.
En esta versión televisiva ya no está la familia de las películas. La serie presenta a los Vicho Vaello, un nuevo núcleo familiar encabezado por Mateo, un padre convencido de la educación consciente, del diálogo y de la teoría bien aprendida… aunque no siempre bien aplicada. Junto a él está Helena, interpretada por Mariam Hernández, una madre que intenta reincorporarse al trabajo mientras la realidad doméstica se le desborda.
Daniel Pérez Prada reconoce el peso del legado, pero también reivindica su propio camino. Para él, recoger el testigo de un éxito tan masivo supone una oportunidad, no una carga. Su Mateo no busca imitar a Javier, el padre de las películas, sino construir otro tipo de comedia, más física en algunos momentos y más cercana en otros. El actor defiende que cada intérprete proyecta una esencia distinta y confía en que el público conecte con este nuevo modelo de padre, lleno de contradicciones y buenas intenciones, según Europa Press.
La serie, creada por Inés de León, se estrenará con episodios semanales en atresplayer y estará completa a partir del 6 de febrero en Prime Video.
La primera temporada consta de 12 episodios de entre 20 y 25 minutos, un formato poco habitual en la ficción española reciente, pero muy defendido por sus protagonistas. Pérez Prada y Hernández coinciden en que la comedia funciona mejor cuando es directa, ágil y sabe cuándo terminar. “Lo divertido, si breve, dos veces divertido”, resume el actor, que reconoce influencias claras del humor anglosajón y de series como Modern Family o The Office.
Más allá de las risas, la serie pone el foco en los dilemas reales de la crianza actual. Mateo intenta aplicar modelos educativos basados en el respeto y la comunicación, pero choca constantemente con el cansancio, la culpa y los límites. Un retrato con el que muchos padres y madres se sentirán identificados.
También hay espacio para reflexionar sobre la tecnología en la familia, el uso de aplicaciones para organizar la vida doméstica y el equilibrio entre normas y afecto. Todo ello desde la comedia, sin moralejas forzadas.
Con un reparto renovado, un tono propio y la voluntad clara de no vivir a la sombra de las películas, Padre no hay más que uno, la serie se presenta como una comedia familiar actual, honesta y cercana, dispuesta a ganarse al público desde otro lugar.