El debut de Carlos Alcaraz en el torneo de Montecarlo no dejó lugar a dudas: el murciano ha arrancado la gira de tierra con autoridad, confianza y un nivel de juego sobresaliente. Frente al argentino Sebastián Báez, el español firmó una victoria clara por 6-1 y 6-3, mostrando desde el primer momento que su ambición en este Masters 1000 sigue intacta.
El primer set fue, sencillamente, una exhibición. Alcaraz salió a la pista con una intensidad altísima, dominando cada punto y marcando el ritmo del partido. En apenas unos minutos, ya había conseguido un contundente 4-0, gracias a dos roturas de servicio que dejaron a su rival sin capacidad de reacción. Su tenis fue agresivo, preciso y muy sólido, acumulando golpes ganadores y minimizando errores.
Báez apenas pudo encontrar espacios en la pista ante un Alcaraz que parecía estar en todas partes. El set se cerró con un rotundo 6-1 en menos de media hora, reflejo de la superioridad del español. Este inicio disipó cualquier duda sobre su estado de forma tras actuaciones anteriores más irregulares, confirmando que llega a la tierra batida con plena confianza en su juego.
En el segundo set, el partido mostró un matiz diferente. Sebastián Báez elevó su nivel y trató de ser más agresivo, buscando incomodar al español. Aun así, Carlos Alcaraz volvió a empezar fuerte, colocándose rápidamente con ventaja en el marcador.
Sin embargo, en un tramo puntual, el murciano cedió un ‘break’ tras una doble falta, lo que permitió a su rival acercarse. Fue el único momento en el que el partido pareció abrirse ligeramente. Lejos de venirse abajo, Alcaraz reaccionó con madurez y templanza, recuperando su mejor versión en los juegos decisivos.
Con un tenis más sólido y concentrado, volvió a romper el saque de Báez en un juego muy disputado. A partir de ahí, no dejó escapar la oportunidad. Cerró el encuentro con seguridad, incluso firmando un último juego al servicio sin ceder puntos, demostrando su fortaleza mental en los momentos clave.
El balance final fue muy positivo: 24 golpes ganadores, dominio general del partido y una sensación clara de control. Este triunfo le permite avanzar a la tercera ronda, donde continuará su camino en un torneo que aspira a conquistar.
Más allá del resultado, la actuación de Alcaraz deja un mensaje claro: está preparado para competir al máximo nivel en tierra batida. Su combinación de talento, intensidad y capacidad de reacción lo convierten, una vez más, en uno de los grandes protagonistas del circuito.