La Copa del Mundo vive un cambio de paradigma histórico ante la debacle de sus tres potencias más exitosas. Brasil, Alemania e Italia, que suman en total 13 títulos mundiales, han quedado fuera de la competición de forma prematura, confirmando una tendencia de decepciones que ha marcado sus últimas apariciones en el torneo.
La eliminación de Brasil en octavos de final frente a Noruega, liderada por un doblete de Erling Haaland, supuso un golpe durísimo para la ‘Canarinha’. Con este adiós, el equipo de Neymar Jr. se despide del sueño mundialista antes de lo previsto, rompiendo una racha de casi 40 años sin caer tan pronto en la competición y manteniendo la maldición de ser eliminada sistemáticamente por selecciones europeas desde 2002.
Por su parte, Alemania atraviesa una crisis de resultados sin precedentes. Tras caer en los penaltis ante Paraguay en dieciseisavos de final, el conjunto germano encadena tres ediciones consecutivas sin superar una eliminatoria, una realidad muy alejada de la brillante generación que alcanzó al menos las semifinales en cuatro campeonatos seguidos y se coronó campeona en 2014.
La situación de Italia resulta igual de desoladora, ya que ni siquiera logró clasificarse para la fase final tras fallar en la repesca ante Bosnia y Herzegovina. Es la tercera edición consecutiva en la que el combinado tetracampeón se ausenta del Mundial, evidenciando una incapacidad crónica para reconstruir un equipo capaz de competir a nivel global desde su último título hace dos décadas.
Este vacío de poder en las rondas finales abre una oportunidad histórica para otros aspirantes al trono. Con los gigantes fuera, selecciones como Argentina, que busca su cuarto título para acercarse al palmarés histórico, junto a Francia, Inglaterra y España, se perfilan como los nuevos referentes que pelearán por alcanzar la gloria en la recta final del torneo.