Viajar en avión en España durante 2025 ha puesto a prueba la paciencia de miles de pasajeros. La puntualidad, uno de los factores más valorados por quienes vuelan, se ha convertido en el gran talón de Aquiles del sector. Los datos de cierre de año confirman una tendencia preocupante: casi uno de cada tres vuelos sufrió retrasos, un empeoramiento claro respecto al año anterior.
Según el análisis publicado por Flightright, el 30,28% de los vuelos en España registró demoras en 2025. La cifra no es menor: supone diez puntos más que en 2024, cuando los retrasos afectaron al 19,05% de las operaciones. En números absolutos, hablamos de más de 300.000 vuelos retrasados, lo que significa más de cien mil incidencias adicionales en solo un año.
Este aumento tiene un impacto directo en la experiencia del viajero. Esperas prolongadas, conexiones perdidas y planes alterados se han vuelto demasiado habituales. Aunque España se sitúa en una posición intermedia dentro del contexto europeo —donde aproximadamente uno de cada tres vuelos también sale con retraso—, la tendencia preocupa por su rapidez.
En el ranking continental de impuntualidad, países como Portugal, Irlanda y Grecia encabezan la lista, con más del 38% de vuelos demorados. En el lado opuesto, Noruega, Suecia y Dinamarca destacan por su mayor puntualidad, con cifras sensiblemente más bajas. El contraste demuestra que mejorar es posible, pero requiere planificación, recursos y coordinación, según Europa Press.
No todo son malas noticias. España logró reducir ligeramente las cancelaciones, pasando del 0,31% en 2024 al 0,29% en 2025. Aun así, este avance no ha sido suficiente para mantener posiciones en el ranking europeo de fiabilidad, ya que otros países han progresado a mayor ritmo.
Algunos aeropuertos españoles, sin embargo, salen bien parados. El Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas registró solo un 0,20% de cancelaciones, situándose entre los más fiables de Europa. También destaca el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol, que cerró el año con un 0,30%. Estos datos demuestran que la infraestructura funciona, aunque el problema esté más relacionado con la operativa global.
En cuanto a aerolíneas, Ryanair lideró la fiabilidad entre las compañías con mayor volumen de vuelos, con la menor tasa de cancelaciones. En el extremo contrario, aerolíneas como KLM Royal Dutch Airlines y Air France registraron los peores datos.
Ante este panorama, la experta legal de Flightright, Lucía Cegarra, recuerda algo clave: las incidencias siguen siendo habituales y es fundamental que los pasajeros conozcan sus derechos. Retrasos y cancelaciones no son solo molestias; también pueden dar lugar a compensaciones.
El mensaje final es claro. Volar sigue siendo seguro, pero la puntualidad se resiente. Y mientras el sector busca soluciones, el viajero necesita información, paciencia… y saber que la ley también vuela de su lado.