Antes roto que remendado

3 de enero de 2026
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«La integridad no necesita reglas.» – Albert Camus

Contrariamente al pensamiento de Sir Robert Walpole («every man has his price»), según el cual cada hombre tiene su precio, opino que las excepciones dejan en evidencia la degradación de quienes así piensan al meter a todos los hombres y mujeres en un mismo saco.

Bajo la persuasión de que todo el mundo tiene un precio, muchos fulanos irrumpen en la tranquilidad y el sosiego del espíritu de quienes están haciendo su trabajo con honradez y con apego a las leyes, para tentarlos bajo la orientación de embarrarlos en la corrupción. ¡Qué falta de respeto!, ¡qué atrevimiento pensar siquiera en la posibilidad de que todo el mundo está a disposición de la trampa, del embaucamiento para beneficio de la vileza!

Recibir una llamada con ribetes maliciosos, una invitación sugestiva, un ofrecimiento tentador, pudiera despertar en cualquiera la apetencia de un lobo hambriento, pero en otros la ira y el descontento ante la gran mentira que representa el ciudadano enmascarado: aquel que se muestra en la familia como el padre amoroso y respetuoso de la moral y de las leyes, pero desarrolla su vida de otra manera.

Hasta el cansancio he repetido la existencia de individuos que asumen para sí la bandera de la honestidad cuando, en realidad, es tan solo un escudo de iniquidad. Ciudadanos de esta tierra, compatriotas todos: si queremos a nuestra nación y a nosotros mismos, la mejor herencia que podemos dejar es la honestidad; pero no se es honesto parcialmente, se es honesto con integridad.

Quienes están pendientes de cómo apropiarse de los bienes del Estado viven enquistados o pululando, a la espera de la oportunidad para defraudar, para robar, para echar mano de cuanta cosa puedan al patrimonio público. En la reconstrucción del país y en proyección del pensamiento del más grande hombre de América, su luz emancipadora, para asumir cual palafreneros nuestros propios destinos, atiende también a la concepción libertaria del pensamiento honesto en función de la suma de voluntades para salvar la propia patria.

«La honradez es el capítulo primero del libro de la sabiduría.»Thomas Jefferson

Doctor Crisanto Gregorio León
Profesor Universitario

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