Durante las Fiestas solemos preparar menús, encuentros y celebraciones, pero muchas veces olvidamos algo esencial: la microbiota intestinal. Este ecosistema de bacterias no solo influye en la digestión, sino también en el metabolismo, la inmunidad y el bienestar general. Cuidarla antes, durante y después de los excesos puede marcar la diferencia entre disfrutar de las celebraciones o arrastrar molestias durante semanas.
Uno de los errores más habituales es pensar que la microbiota “se adapta sola”. En realidad, cuando está desequilibrada puede provocar inflamación, digestiones pesadas, hinchazón, estreñimiento y una peor regulación del apetito. Y las Fiestas reúnen justo los factores que más la alteran: cambios de horarios, comidas copiosas y exceso de azúcar y alcohol.
Antes de los días señalados conviene “entrenarla”. Los expertos coinciden en tres pilares básicos: ejercicio regular, descanso adecuado y horarios estables de comidas. Dormir bien y adelantar las cenas, idealmente dos o tres horas antes de acostarse, ayuda a respetar el ritmo circadiano y favorece el equilibrio intestinal.
En el plano nutricional, resulta clave apostar por lo que se conoce como las cuatro “P” de la microbiota:
Durante las Fiestas no se trata de prohibir, sino de compensar. Reducir el consumo de azúcares rápidos, alcohol y embutidos, y no desplazar por completo los vegetales del plato, ayuda a que la microbiota sufra menos el impacto de los excesos, según el Diario de Cuyo.
Tras los días festivos, volver cuanto antes a la rutina es fundamental. El tubo digestivo alberga más del 80 % del sistema inmune, y cuando la microbiota se altera, aumentan las molestias digestivas y el riesgo de problemas inflamatorios y metabólicos. Si el desequilibrio se prolonga, los síntomas pueden cronificarse.
La buena noticia es que los excesos puntuales no son un problema si se retoman hábitos saludables rápidamente. En los días posteriores conviene priorizar una dieta rica en vegetales, fibra, caldos, especias y alimentos fermentados, además de mantener la actividad física y la exposición a la luz natural.
Cuidar la microbiota no es una moda, es una inversión en salud. Las Fiestas pueden disfrutarse sin culpa si se actúa con conciencia antes, se modera durante y se recupera el equilibrio después. Tu digestión, tu energía y tu sistema inmune lo agradecerán.