El dolor no siempre se expresa con gritos. A veces llega en forma de palabras serenas, profundamente humanas, que intentan dar sentido a lo imposible. Así se ha manifestado Andrea Ortuño, superviviente del naufragio ocurrido en Indonesia el pasado mes de diciembre, una tragedia que acabó con la vida de su pareja y de dos de sus hijos, y que mantiene aún la herida abierta por la desaparición de otro de ellos.
En un mensaje compartido en redes sociales, Andrea se muestra “con el corazón roto a pedazos, pero con el alma llena del amor” recibido en los últimos días. Sus palabras, lejos del rencor o la desesperación, están atravesadas por la gratitud, la fe y la memoria. “Ahora, toca seguir por la mitad del equipo y honrarles el resto de mi vida”, escribe, en una frase que resume la magnitud de la pérdida y, al mismo tiempo, la voluntad de seguir adelante.
Andrea viajaba por Indonesia junto a su familia cuando el barco en el que se desplazaban naufragó. Ella fue rescatada con vida junto a una de sus hijas, pero el balance final del siniestro ha sido devastador. En los días posteriores, los equipos de rescate localizaron los cuerpos de su pareja, Fernando Martín, de 44 años; de Mateo, de 9 años, hijo de él; y de Lía, de 12 años, hija de Andrea. Tras más de dos semanas de búsqueda en el Parque Nacional de Komodo, no ha sido posible localizar a Quique, otro de sus hijos.
En su testimonio, Andrea habla de sus hijos como “cuatro ángeles” y asegura que les seguirá hablando en presente, porque serán su guía. Confiesa que cree en Dios y que esa fe le aporta calma, una calma frágil pero necesaria para sostenerse en medio del duelo. “Elegimos ser felices y mejores juntos y lo habíamos conseguido”, escribe, recordando el proyecto de vida compartido con Fernando.
Más allá del drama personal, el mensaje de Andrea ha generado una ola de apoyo que trasciende lo virtual. Familiares, amigos y personas anónimas han querido acompañarla, conscientes de que ninguna palabra puede llenar un vacío así, pero sí sostener.
Según fuentes cercanas a la familia, el próximo sábado se celebrará un funeral en memoria de las víctimas en la Parroquia de San Josemaría Escrivá, en el barrio de Campanar, en València. El oficio comenzará a las 12 del mediodía y será un espacio para el recuerdo colectivo, el silencio y el acompañamiento.
Andrea concluye su mensaje con un agradecimiento sincero: “Gracias a todos de corazón”. En medio del dolor más profundo, sus palabras nos recuerdan que incluso cuando la vida se rompe, el amor permanece. Y que seguir adelante, aunque sea “por la mitad del equipo”, también es una forma de honrar a quienes ya no están.