El debate en el Congreso sobre el accidente ferroviario de Adamuz volvió a elevar la tensión política. El líder de Vox, Santiago Abascal, fue especialmente contundente en su intervención. Desde la tribuna, aseguró que lo ocurrido en la localidad cordobesa “fue un crimen” y no un simple accidente, y exigió la dimisión inmediata del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Durante la comparecencia del jefe del Ejecutivo para informar también sobre el siniestro de Gélida, Abascal endureció su discurso. “El Gobierno es una calamidad y provoca calamidades”, afirmó ante la Cámara. Para el dirigente de Vox, la tragedia que dejó decenas de fallecidos y más de un centenar de heridos no puede desligarse de la gestión política en materia de infraestructuras y control, según Europa Press.
Abascal sostuvo que los hechos no deben interpretarse como un episodio fortuito. En su opinión, detrás del accidente hay responsabilidades políticas claras. Reiteró que, a su juicio, no se trató de un fallo imprevisible, sino de una cadena de decisiones que, según afirmó, acabaron teniendo consecuencias fatales.
El líder de Vox vinculó directamente la tragedia con lo que calificó como un contexto de corrupción en el entorno del Gobierno. “La corrupción mata”, expresó durante su intervención. En ese sentido, recordó casos judiciales que afectan a antiguos cargos relacionados con el ámbito de Transportes y empresas públicas ferroviarias.
Abascal mencionó al exministro de Transportes José Luis Ábalos, actualmente en prisión preventiva por presunta corrupción, así como a su exasesor Koldo García, vinculado en el pasado a Renfe Mercancías. También aludió a la expresidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, investigada por supuestos delitos relacionados con la gestión pública. Para el dirigente de Vox, estos antecedentes refuerzan la idea de que existen responsabilidades que deben esclarecerse.
En su discurso, afirmó que el “crimen pesará sobre sus conciencias” y confió en que los responsables “respondan ante los tribunales”. Vox ya ha presentado una querella criminal por el accidente, con el objetivo de que la justicia investigue en profundidad las causas y posibles negligencias.
Las palabras de Abascal se suman a un clima político marcado por la confrontación. Mientras el Gobierno defiende que las investigaciones técnicas determinarán lo ocurrido, la oposición insiste en exigir explicaciones y consecuencias.
Más allá del cruce de acusaciones, la tragedia de Adamuz ha dejado una profunda huella social. Las familias de las víctimas reclaman verdad y justicia, y el foco continúa puesto en las conclusiones de las investigaciones abiertas. El debate político, entretanto, refleja la dimensión institucional de un suceso que ha conmocionado al país.