España se encuentra entre los cuatro países de la Unión Europea que soportan una mayor presión migratoria, según la última evaluación de la Comisión Europea. La decisión llega después de que miles de migrantes cruzaran irregularmente la frontera de Ceuta desde Marruecos los días 30 y 31 de julio.
Bruselas ha tenido en cuenta este episodio para incluir a España junto a Italia, Grecia y Chipre entre los Estados que podrán solicitar ayuda a sus socios europeos para gestionar las llegadas.
El comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, ha explicado que, sin lo ocurrido en Ceuta, España habría sido considerada únicamente un país en riesgo de sufrir presión migratoria.
Los datos comunitarios reflejan que España concentró aproximadamente el 20% de los cruces irregulares registrados en la UE, además de situarse entre los principales países receptores de solicitudes de protección internacional.
Esta clasificación permitirá al Gobierno español recurrir al mecanismo de solidaridad previsto en el nuevo Pacto de Migración y Asilo.
El sistema contempla la reubicación de migrantes en otros países europeos, aunque también permite ofrecer contribuciones económicas o apoyo material.
Por ahora, Bruselas no ha concretado cuántas personas podrían ser trasladadas desde España. Esa decisión dependerá de los acuerdos que alcancen los Estados miembros.