El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido al término de la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada en Madrid, donde se ha pronunciado sobre la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente, tras el accidente de Urda. Sánchez ha explicado que el ministro «asumió su responsabilidad por empatía con las víctimas y para restablecer la confianza en el sistema ferroviario».
En relación con la presencia y las declaraciones del presidente argentino, Javier Milei, Sánchez ha defendido su rechazo a los enfrentamientos verbales y ha afirmado que «el insulto no forma parte» de su manera de hacer política.
Milei había equiparado durante la jornada el socialismo con el fascismo. Preguntado por estas palabras, Sánchez ha señalado que su intervención «refleja la diversidad de opiniones y de posicionamientos» presentes en la cumbre, sin entrar en una confrontación directa con el mandatario argentino.
Por su parte, el rey Felipe VI clausuró la XXX Cumbre Iberoamericana con un discurso en el que destacó los resultados del encuentro y aseguró que «el espíritu de las cumbres sale reforzado». El monarca puso en valor que las reuniones hayan permitido abordar asuntos que afectan directamente a la ciudadanía, como la inteligencia artificial, los cuidados y la movilidad académica.
Felipe VI también reivindicó el papel de la cooperación internacional frente al actual escenario geopolítico, marcado por las tensiones entre países y bloques. «Somos el contrapunto a un tiempo geopolítico marcado por los frentes, los bloques, la rivalidad y la competencia. Podemos demostrar al mundo que la democracia multilateral sigue teniendo sentido», concluyó.