La Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas ha mostrado su «firme apoyo y solidaridad» a la comunidad universitaria de las seis universidades públicas madrileñas. Estas han convocado una huelga para este miércoles y jueves, 4 y 5 de noviembre.
En un comunicado, la organización estudiantil asegura que se une a las reivindicaciones de los convocantes. Habla de una «dramática situación de asfixia» en los centros públicos de la región.
Los estudiantes sostienen que las razones de la protesta son «claras y urgentes». Según su análisis, una infrafinanciación crónica impide garantizar una docencia, una investigación y unas infraestructuras adecuadas, así como condiciones laborales dignas para el personal.
Según los convocantes, el presupuesto destinado a las universidades no llega al 0,5 % del producto interior bruto regional. Está muy por debajo del mínimo legal del 1 %.
Añaden que los incrementos anunciados por el Gobierno regional no compensan años de recortes, deterioro estructural y precariedad. Esto afecta, dicen, a la calidad académica y al acceso justo a la educación.
Por ello, la coordinadora considera «imprescindible» defender una universidad pública «fuerte, digna, accesible y de calidad». Reclama al Ejecutivo madrileño un aumento real y estructural de la financiación hasta alcanzar al menos el 1 % del producto interior bruto.
Según el comunicado, esa inversión debe garantizar sostenibilidad, infraestructuras, investigación, docencia y condiciones dignas para todo el personal.
Los estudiantes apoyan la movilización, el paro académico, la huelga y todas las formas de protesta pacífica. Las consideran «herramientas legítimas» de defensa del derecho a la educación pública de calidad. Invitan además a toda la comunidad universitaria a mostrar su «apoyo activo».
«Sin inversión, sin compromiso real, no habrá universidad pública con futuro», advierten. Añaden que una universidad pública fuerte es «el pilar de una sociedad libre, crítica y con oportunidades».