El Atlético de Madrid tuvo que esperar hasta el minuto 89 para derribar el muro del Espanyol. Un derechazo de Álex Baena desde fuera del área decidió este sábado un encuentro que los rojiblancos dominaron especialmente tras el descanso, pero en el que se estrellaron una y otra vez contra el portero Ángel Fortuño y el larguero. El 0-1 permite al equipo de Diego Pablo Simeone sumar su quinta victoria consecutiva en LaLiga y la sexta entre todas las competiciones.
El conjunto madrileño salió de Cornellà con tres puntos de enorme valor para mantenerse en la segunda posición de la clasificación, con 22 puntos, a dos del líder, el FC Barcelona, que cuenta con un partido menos.
Simeone introdujo varios cambios en el once para repartir esfuerzos después del compromiso europeo. Entre las novedades figuraron Marc Pubill, Morten Hjulmand, Ademola Lookman, Jonathan David y el joven lateral izquierdo Dani Martínez.
Con Pablo Barrios al mando del centro del campo, el Atlético asumió el protagonismo desde los primeros minutos. Kang-In Lee y Jonathan David probaron a Fortuño, titular bajo palos por delante de Marko Dmitrovic, mientras Giuliano Simeone se encontró con la resistencia de Roger Hinojo y Clemens Riedel en una acción de peligro.
El Espanyol también tuvo sus oportunidades. Roberto Fernández avisó con un disparo que se marchó cerca del segundo palo y, en el tramo final de la primera parte, Leandro Cabrera estuvo a punto de adelantar a los locales con un lanzamiento desde la frontal que se estrelló en el larguero.
Antes, Dani Martínez había rematado por encima de la portería y Jonathan David había obligado a Fortuño a intervenir con una mano decisiva. Pese al intercambio de ocasiones, el marcador no se movió antes del descanso.
Simeone reaccionó en la reanudación con la entrada de Alejandro Grimaldo y Julián Álvarez. Marcos Llorente también saltó al campo en el minuto 54 para sustituir a Barrios.
El Atlético elevó entonces la presión y multiplicó sus llegadas. Julián Álvarez estuvo cerca de marcar con un disparo que, después de rozarlo Fortuño con la punta de los dedos, acabó estrellándose en el larguero.
El asedio continuó. Hjulmand probó fortuna con una volea desde la frontal que obligó al guardameta blanquiazul a intervenir, mientras Jonathan David y Julián Álvarez seguían buscando el gol. En el minuto 76, el centrocampista danés volvió a amenazar de cabeza tras un córner servido por Grimaldo.
El Espanyol resistía como podía. La afición local encontró un motivo para celebrar con el regreso de su capitán, Javi Puado, que disputó sus primeros minutos tras superar la lesión de rodilla que lo había mantenido alejado de los terrenos de juego desde enero.
Pero la resistencia local tenía los minutos contados.
Julián Álvarez volvió a rozar el gol en el minuto 84, cuando superó a Unai Núñez con una acción de calidad y obligó a Fortuño a intervenir de nuevo con la punta de los guantes.
Cinco minutos después llegó la jugada decisiva. El argentino recibió el balón de Grimaldo y lo dejó para Álex Baena en la frontal del área. El internacional español no se lo pensó: conectó un potente derechazo que superó al portero del Espanyol y desató la celebración rojiblanca.
El Atlético había encontrado por fin el premio a su insistencia, aunque todavía tuvo que resistir un último intento local. Ya en el tiempo añadido, Jan Oblak realizó una gran estirada para evitar el empate ante una volea de Pol Lozano.
El pitido final confirmó una nueva victoria para el equipo de Simeone, que prolonga su buen momento y se afianza en la segunda plaza. El Espanyol, por su parte, se quedó sin recompensa después de aguantar durante casi todo el encuentro el empuje de un Atlético que acabó encontrando la llave en el último minuto.