El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha lamentado este viernes la dimisión de Montse Mínguez como portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE y ha reconocido que intentó convencerla para que continuara en su puesto. Sin embargo, la dirigente socialista decidió abandonar sus responsabilidades políticas tras unos días especialmente complicados.
Mínguez anunció su renuncia en medio de la polémica por las propiedades inmobiliarias de su marido, señalado por poseer una treintena de viviendas y por presuntos desahucios. Además de dejar sus cargos, ha confirmado que no volverá a presentarse como diputada al Congreso.
Durante una rueda de prensa en Bruselas, tras el Consejo Europeo, Sánchez explicó que había intercambiado mensajes con ella durante toda la jornada y que la encontraba emocionalmente afectada. Según relató, Mínguez estaba «rota» y atravesaba una situación personal muy difícil.
El jefe del Ejecutivo defendió su trayectoria y aseguró que el PSOE pierde a una compañera valiosa. También criticó la dureza del debate político y las consecuencias que puede tener sobre quienes ejercen responsabilidades públicas y sus familias.
Pese a haberle pedido que reconsiderara su decisión, Sánchez afirmó que respeta sus motivos personales y lamentó que la presión política haya terminado marcando su salida del partido.