El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades ha pedido este jueves reforzar la prevención, la vigilancia y el control de mosquitos ante la intensa circulación del virus del Nilo Occidental en la Unión Europea. Hasta el 7 de octubre de 2026 se han notificado 1.715 casos humanos autóctonos, la cifra más alta hasta ahora.
Italia es el país más afectado, con 748 casos. Grecia y Francia han registrado este año sus máximos históricos de infecciones humanas por este virus.
Pese a las cifras récord, el centro europeo señala que no hay indicios de que la enfermedad sea más grave. El porcentaje de casos que han requerido hospitalización, han desarrollado síntomas neurológicos o han acabado en muerte sigue por debajo del de la última década. En lo que va de temporada han fallecido 130 personas.
El organismo advierte de que el virus se extiende a nuevas zonas del continente. Las detecciones recientes en personas y animales en Bélgica y los Países Bajos indican que circula más al norte, una tendencia que se espera que continúe en los próximos años.
Los Países Bajos han notificado 59 casos humanos en lo que va de año. Bélgica suma 15, los primeros contagios contraídos dentro de su territorio.
Para el centro, esta evolución exige mantener la vigilancia y cierto nivel de preparación en los países comunitarios. Defiende para ello un enfoque de ‘Una sola salud’ (‘One Health’), que abarque la salud humana y la animal.
El jefe de unidad del organismo, Ole Heuer, ha explicado que la incidencia del virus varía mucho de un año a otro y es difícil de prever. Ha añadido que una detección más temprana, más concienciación y un control eficaz de los mosquitos pueden reducir su impacto.
La experta Céline Gossner ha subrayado que el virus circula entre mosquitos y aves y puede enfermar a personas y a caballos. Por eso ha pedido que las autoridades sanitarias, veterinarias y medioambientales trabajen juntas.
Según el centro, el control eficaz de los mosquitos combina su vigilancia, la eliminación de sus focos de cría y medidas específicas coordinadas entre esas autoridades.
Al extenderse el virus, más gente corre riesgo de infectarse. Quienes vivan en zonas afectadas o las visiten pueden usar repelente y ropa holgada que cubra el cuerpo al atardecer y por la noche. También pueden emplear mosquiteras en ventanas o camas, o aire acondicionado.
La protección es especialmente importante para las personas mayores y para las que tienen las defensas debilitadas. Corren más riesgo de desarrollar síntomas graves.
Las condiciones para la transmisión se vuelven menos favorables al terminar el verano. Aun así, el organismo cree que el contagio puede continuar en las próximas semanas, a un nivel más bajo, y espera nuevos casos.x