La migraña no solo afecta a la salud de quienes la padecen, sino que también tiene importantes consecuencias económicas y laborales. En España, su impacto supera los 76.000 millones de euros anuales entre los adultos diagnosticados, según el informe MigrAtlas, elaborado por Pfizer España y la Fundación Weber.
El estudio revela que cerca del 60% de esta cantidad corresponde a pérdidas de productividad laboral, mientras que otro 27% está relacionado con el deterioro de la calidad de vida. Uno de los principales problemas es el presentismo, cuando una persona continúa trabajando pese a sufrir síntomas que reducen su rendimiento.
Además, unos ocho millones de adultos presentan síntomas compatibles con migraña, aunque aproximadamente tres millones carecen de diagnóstico médico. De hecho, los pacientes tardan una media de seis años en recibirlo.
La enfermedad también afecta a los menores. Más de 652.000 niños y adolescentes conviven con esta patología, que repercute tanto en su asistencia escolar como en la actividad laboral de sus familias.
Ante esta situación, el informe plantea 26 medidas para mejorar la detección temprana, reforzar la atención sanitaria y facilitar el seguimiento de los pacientes, con el objetivo de reducir las consecuencias de la enfermedad.