La Real Academia Sueca de Ciencias ha anunciado este lunes el galardón de este año. Reconoce a los dos economistas por dar una base teórica sólida a las políticas que estabilizan la actividad económica.
El jurado ha concedido el premio a Hall y Woodford por sus trabajos sobre cómo la política monetaria y la fiscal pueden estabilizar las fluctuaciones de la economía.
Sus modelos se apoyan en fundamentos microeconómicos. Es decir, parten de cómo actúan los hogares y las empresas, y no solo de relaciones estadísticas entre variables como la inflación, la producción y el consumo.
Según la Academia, ese enfoque ofrece una base teórica estable a los modelos que hoy utilizan los bancos centrales y los gobiernos.
Los modelos keynesianos, que durante años guiaron la respuesta a las recesiones, dejaron de funcionar con las crisis del petróleo de los años 70. Hall y Woodford desarrollaron herramientas para evaluar qué respuestas de política económica son más eficaces.
El presidente del comité del premio, John Hassler, ha explicado que estos trabajos ayudan a quienes toman decisiones a afrontar perturbaciones económicas, como las crisis energéticas.
El Nobel de Economía no forma parte del legado de Alfred Nobel. Lo creó en 1968 el banco central sueco, el Riksbank, con motivo de su 300 aniversario.
Lo concede la Real Academia Sueca de Ciencias con los mismos principios que los Nobel entregados desde 1901. Se entregó por primera vez en 1969, al noruego Ragnar Frisch y al holandés Jan Tinbergen.