Las elecciones generales del próximo 29 de noviembre renovarán buena parte del Senado, aunque no todos sus representantes dependerán directamente del voto ciudadano. De los 266 escaños que componen la Cámara Alta, 208 se decidirán en las urnas, mientras que los otros 58 corresponden a senadores designados por los parlamentos autonómicos.
Este sistema permite que algunos partidos comiencen la carrera electoral con una representación ya establecida. Según el reparto actual, el Partido Popular dispone de 23 senadores autonómicos, frente a los 19 del PSOE y los cinco de Vox.
Estas designaciones se realizan teniendo en cuenta la composición política de cada parlamento regional, surgida de sus respectivas elecciones autonómicas.
Con estas cifras, el PP necesitaría obtener otros 111 escaños para alcanzar la mayoría absoluta de 134 senadores. Los socialistas, por su parte, tendrían que conseguir 115 adicionales para llegar a ese mismo objetivo.
El reparto también incluye a otras formaciones, como Junts, con tres representantes, y ERC, PNV, EH Bildu, BNG, Geroa Bai, Compromís, Más Madrid y Coalición Canaria, con uno cada una.
Así, aunque la votación de noviembre será decisiva para configurar el nuevo Senado, una parte de sus escaños ya tiene representación asignada.