Un estudio liderado por investigadores del CIBER demuestra que mantener la dieta mediterránea durante 24 semanas mejora de forma notable la flexibilidad metabólica en adultos mayores con deterioro cognitivo leve.
A través de análisis metabolómicos en muestras de plasma, los científicos comprobaron que este patrón nutricional promueve la producción de cuerpos cetónicos y optimiza el metabolismo energético cerebral.
Los cambios metabólicos detectados tras seguir la dieta mediterránea —a diferencia de una dieta baja en grasas— se relacionaron directamente con mejoras en dominios como la memoria general, el lenguaje y el razonamiento visoespacial.
La investigación también observó que incorporar probióticos a la dieta potencia la aparición de metabolitos intestinales vinculados a vías antiinflamatorias y a la protección de la barrera intestinal.
Asimismo, el análisis permitió identificar biomarcadores específicos asociados al consumo de pescado, frutos secos y legumbres, así como a la reducción de carnes rojas y procesadas.