La asociación Visión y Vida ha presentado en Madrid, con motivo del Día Mundial de la Visión, un estudio que pone cifras a lo que llama ‘pobreza visual’ entre los ancianos.
Según el informe, el 18,4 % de las personas de más de 75 años no puede permitirse los productos para la baja visión, como lupas o filtros. Sin embargo, una de cada cuatro podría ver mejor con ellos.
La proporción de quienes se beneficiarían crece con la edad. Entre los 75 y los 79 años es del 18,8 % y entre los mayores de 90 llega al 48,6 %.
Los datos proceden de 832 revisiones que hicieron ópticos-optometristas a ancianos. El presidente de la asociación, Salvador Alsina, estima que cerca de dos millones de mayores de 65 podrían sufrir ‘pobreza visual’.
Casi todos necesitan corrección. El 97,2 % de los mayores de 75 años usa gafas o lentes de contacto para alguna actividad diaria. Los hombres las emplean más para conducir y las mujeres, para realizar tareas.
Aun así, la mayoría confía en su vista. El 67,5 % cree que ve bien y el 13,7 % la considera perfecta. Solo dos de cada diez piensa que es mala.
Entre los mayores de 90 años, cuatro de cada diez la valoran mal y solo el 4,5 % la ve perfecta. Alsina explica que muchos mayores dan por normal su situación aunque se pueda mejorar.
La percepción no siempre coincide con la realidad. Casi la mitad de quienes tienen una agudeza visual de 0,1 cree que ve bien o muy bien.
Más de la mitad, el 54,1 %, tiene problemas de visión nocturna o deslumbramientos. Entre los mayores de 90 años la cifra sube al 69,3 %.
Un 51 % renovó sus gafas o lentes en los últimos tres años. Más del 22 % lleva más de cinco años sin revisarlas y, en algunos casos, hasta siete.
La mitad de la muestra ya ha sido diagnosticada de cataratas. De ellos, el 46,6 % cuenta que le han dado una espera de más de un año para operarse.
La degeneración macular asociada a la edad afecta al 14,9 %. Pasa del 9,9 % entre los de 75 a 79 años al 39,8 % entre los de 90 o más.
Visión y Vida pide extender el modelo del Plan VEO. Esta iniciativa del Ministerio de Sanidad ofrece ayudas de hasta 100 euros para gafas y lentes de contacto a menores de 16 años.
Alsina defiende que tras ese plan debería llegar otro para los mayores. A su juicio, también debería existir un plan de salud visual con revisiones programadas durante toda la vida.
La coordinadora de la asociación, Elisenda Ibáñez, reclama una estrategia nacional contra la ceguera evitable. Debería liderarla el Gobierno y acordarse con las comunidades en el Consejo Interterritorial de Salud.
Ibáñez pide que lleve presupuesto propio y que participen las asociaciones de pacientes. Advierte además de que una mala visión tiene un coste social alto, porque puede causar caídas y fracturas.
Según sus cálculos, una fractura de cadera cuesta de media cerca de 10.000 euros. Por eso insiste en que invertir en la visión de los ancianos debe ser una prioridad.