Un investigador francés y otro japonés han sido premiados este miércoles en Estocolmo por explicar cómo una reacción química puede inclinarse hacia una única orientación, un asunto clave para la vida y para la industria farmacéutica.
Muchas moléculas tienen una versión gemela que es su imagen en el espejo. Se parecen entre sí, pero no encajan una sobre otra, igual que la mano izquierda y la derecha.
Los aminoácidos son un ejemplo. Existen en las dos formas, pero los seres vivos solo utilizan una. Todas las proteínas del cuerpo humano se construyen con aminoácidos de una sola orientación.
La Real Academia Sueca de Ciencias ha premiado «el descubrimiento de efectos no lineales y autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica». Es decir, los métodos para obtener una forma y no la otra.
Kagan desarrolló los llamados efectos no lineales. Gracias a ellos, una de las dos formas puede imponerse con claridad sobre la otra, en lugar de aparecer ambas en cantidades parecidas.
Soai aportó la autocatálisis. En su proceso, la molécula que se forma facilita que se creen más moléculas de su misma versión.
Con ello, una ventaja inicial muy pequeña va creciendo hasta dominar. Este mecanismo también sirve para entender cómo la vida pudo acabar eligiendo una sola orientación.
La diferencia entre las dos versiones tiene un efecto práctico, sobre todo en los medicamentos. En muchos casos solo una de ellas produce el efecto terapéutico.
La otra puede no servir para nada e incluso resultar perjudicial. Por eso poder fabricar una sola forma es muy valioso para la industria.