Tres de cada diez sanitarios europeos presentan síntomas compatibles con depresión, y uno de cada ocho refiere pensamientos suicidas. Así lo concluye un estudio internacional que relaciona su salud mental con las condiciones en las que trabajan.
La investigación, publicada en la revista ‘The Lancet Regional Health – Europe’, se basa en 90.171 encuestas. Participaron profesionales de medicina y enfermería de los 27 países de la Unión Europea, además de Islandia y Noruega.
El 30 % presentó síntomas compatibles con depresión y el 23 % con ansiedad. El 13 % refirió pensamientos suicidas y un 3 % mostró dependencia del alcohol.
La encuesta se hizo entre octubre de 2024 y abril de 2025, varios años después de la fase aguda de la pandemia. Para los autores, esto apunta a factores estructurales y persistentes en la organización del trabajo sanitario.
Las condiciones laborales descritas son exigentes. Más de uno de cada cuatro médicos, el 28 %, trabajaba más de 50 horas por semana.
Más de un turno de noche semanal hacían el 35 % de los médicos y el 39 % de los enfermeros. Además, el 91 % del personal médico y el 88 % del de enfermería trabajaba con plazos ajustados.
La violencia también fue frecuente. La física afectó al 10 % de los médicos y al 18 % de los enfermeros. Uno de cada tres declaró haber sufrido amenazas violentas.
El acoso laboral alcanzó al 27 % del personal médico y al 34 % del de enfermería. En los análisis ajustados, el acoso se asoció con una prevalencia de síntomas depresivos un 90 % mayor y con un 94 % más de pensamientos suicidas.
Las condiciones adversas se asociaron de forma clara con peor salud mental. Las jornadas prolongadas, los turnos nocturnos, los plazos ajustados y la violencia laboral iban de la mano de más síntomas de depresión, ansiedad y pensamientos suicidas.
En sentido contrario, tres factores se asociaron con menos casos. Son el apoyo del equipo y de los responsables, una mayor capacidad de influir en el propio trabajo y la existencia de protocolos contra el estrés, el acoso y la violencia.
Los investigadores subrayan que las condiciones laborales de los sanitarios son «factores potencialmente modificables» de la salud mental.
El estudio, llamado Mental Health of Nurses and Doctors, está liderado por el centro colaborador de la Organización Mundial de la Salud de la Universidad Autónoma de Madrid. Lo coordinan Roberto Mediavilla y José Luis Ayuso-Mateos, del área de Salud Mental del Centro de Investigación Biomédica en Red.
Es uno de los mayores análisis conjuntos de salud mental y condiciones de trabajo de estos profesionales a escala europea.
Los autores señalan cuatro áreas de actuación. Son reducir las cargas excesivas, mejorar la organización de los turnos, prevenir la violencia y el acoso, y reforzar el apoyo en el entorno laboral.
Defienden que las estrategias deben combinar servicios de apoyo individual con cambios en la organización del trabajo en los sistemas sanitarios.