La convocatoria de elecciones generales para el próximo 29 de noviembre obliga a la izquierda alternativa a pisar el acelerador. El adelanto deja al nuevo Frente Amplio sin candidato definido y con un calendario diseñado inicialmente para concurrir a unos comicios previstos para el final de la legislatura, pero también abre la negociación para intentar evitar que el espacio vuelva a concurrir dividido.
El proyecto impulsado por Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Comuns y Más Madrid tiene previsto concurrir bajo la marca Frente Amplio, aunque todavía debe resolver quién encabezará la candidatura y hasta dónde llegará la integración de otras fuerzas. El objetivo de sus promotores es presentar oficialmente a su cabeza de lista el 17 de octubre, lo que obliga a concentrar en pocos días unas conversaciones que estaban planteadas con mucha más calma.
La urgencia viene marcada también por los plazos electorales. La legislación establece que las coaliciones deben comunicarse antes de la presentación de las candidaturas, mientras que estas últimas tienen un periodo concreto para formalizarse después de la convocatoria. Con el calendario actual, las negociaciones entre las distintas formaciones tendrán que cerrarse prácticamente sobre la marcha.
Los partidos que integran el espacio de Sumar mantienen una reunión para analizar el nuevo escenario y avanzar en la configuración del Frente Amplio. Al encuentro se han sumado también otras formaciones que podrían tener un papel en una eventual candidatura conjunta, entre ellas Chunta Aragonesista, Compromís, Més per Mallorca y Verdes Equo.
La incorporación de estos partidos no está, sin embargo, garantizada. Algunas fuerzas territoriales quieren conocer primero cómo se estructura el proyecto y qué peso tendrán sus organizaciones en una futura alianza. En el caso de Més per Mallorca, la formación ha optado por mantener una negociación bilateral y reclama una relación de carácter confederal que preserve el protagonismo de las fuerzas territoriales.
La otra gran incógnita es quién será el candidato del Frente Amplio. Entre los nombres que aparecen en las quinielas figuran los ministros Ernest Urtasun, Mónica García y Pablo Bustinduy, además de la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau.
Podemos parte de una posición diferente. La formación ya tiene a su principal referente electoral, la exministra de Igualdad Irene Montero, y ha planteado la celebración de primarias abiertas como fórmula para determinar la candidatura y medir el respaldo de cada organización dentro de una eventual alianza.
La propuesta llega después de una relación marcada por las diferencias entre Podemos y Sumar desde la ruptura del espacio estatal a finales de 2023. Los morados han mantenido desde entonces una posición especialmente crítica con el Gobierno, por lo que queda por comprobar si la convocatoria electoral facilita un acuerdo o vuelve a poner de manifiesto las divisiones existentes.
La negociación se complica además por la decisión de varias fuerzas soberanistas de concurrir por separado. BNG, EH Bildu y ERC no contemplan integrarse en una candidatura conjunta con la izquierda estatal, aunque el portavoz republicano en el Congreso, Gabriel Rufián, ha defendido la necesidad de maximizar las opciones electorales de la izquierda alternativa en cada circunscripción.
A este escenario se suma Adelante Andalucía, que prevé presentar candidaturas en las ocho provincias andaluzas después de sus resultados en las últimas elecciones autonómicas.
El resultado es un espacio progresista situado ante una carrera contrarreloj: varias formaciones, distintos proyectos y apenas unas semanas para decidir si concurren bajo una candidatura común o vuelven a repartirse el voto en las urnas.