Científicos de la Facultad de Medicina Duke-NUS, en Singapur, han descubierto que el envejecimiento del sistema inmunitario no avanza de forma gradual. El deterioro de la actividad genética se acelera especialmente alrededor de los 40 años y vuelve a intensificarse después de los 60.
El estudio, publicado en Nature Communications, analizó la actividad genética de 3,8 millones de células inmunitarias pertenecientes a 1.828 personas sanas de entre 19 y 97 años. Los investigadores observaron un mayor deterioro en los genes relacionados con la producción de ARN y proteínas durante esas dos etapas.
Los cambios fueron especialmente pronunciados en los linfocitos T, células esenciales para combatir infecciones. Los investigadores detectaron además que distintos tipos de estos linfocitos experimentan transformaciones relevantes en diferentes etapas de la vida, lo que apunta a funciones especializadas según la edad.
El trabajo también identifica diferencias entre hombres y mujeres en la forma en que determinadas células inmunitarias modifican su actividad a lo largo del tiempo. Los autores consideran que estas diferencias podrían contribuir a explicar por qué algunas enfermedades autoinmunes afectan de forma desproporcionada a las mujeres, aunque el estudio no establece por sí solo una relación causal.
Los investigadores señalan que conocer mejor estas etapas de envejecimiento podría ayudar a determinar cuándo determinadas intervenciones serían más útiles y avanzar hacia estrategias de prevención y tratamiento más adaptadas a la edad y al sexo. El objetivo es comprender mejor cómo cambia el sistema inmunitario a lo largo de la vida.