El Gobierno británico está tanteando el terreno ante la posibilidad de que Reino Unido vuelva algún día a formar parte de la Unión Europea. Altos funcionarios de Downing Street han contactado con grupos de expertos y empresas demoscópicas para conocer cómo reaccionaría la opinión pública ante una eventual promesa de reingreso, mientras dentro del Partido Laborista gana fuerza la idea de incluir esta posibilidad en su próximo programa electoral.
El movimiento coincide con el giro de Andy Burnham sobre la relación con Bruselas. El primer ministro británico ha anunciado una revisión de las opciones para el futuro vínculo con la UE y ha dejado claro que entre ellas estará la posibilidad de recuperar la plena pertenencia al bloque, una opción que su antecesor, Keir Starmer, había descartado.
Burnham explicó en BBC Radio 4 que Reino Unido podría mantener su relación actual con la UE, estudiar fórmulas como una unión aduanera, el acceso al mercado único, o incluso «ir hasta el final» y plantearse el regreso al bloque.
El primer ministro ya había advertido ante el congreso laborista de que el Brexit había causado «más daño que beneficio» y que quería presentar diferentes alternativas para definir la relación del país con sus socios europeos a largo plazo.
Algunos miembros de Downing Street defienden que el Partido Laborista debería comprometerse al menos a negociar un eventual reingreso después de las próximas elecciones. Otros consideran que una promesa de este calibre podría dar argumentos a Nigel Farage y a Reform UK para recuperar protagonismo político.
El nuevo tono de Londres ha encontrado una respuesta positiva en algunas capitales europeas. El presidente francés, Emmanuel Macron, respaldó públicamente las palabras de Burnham durante su visita a Madrid y respondió con un «Welcome back» al ser preguntado por la posibilidad de que Reino Unido regrese a la Unión Europea.
Macron añadió que, si los británicos quieren volver y el primer ministro está avanzando en esa dirección, sería una buena noticia tanto para Reino Unido como para los europeos.
Desde Bruselas, sin embargo, la respuesta ha sido más institucional. Un portavoz de la Unión Europea recordó que Reino Unido es un socio cercano y que corresponde al Gobierno británico determinar cómo quiere desarrollar su relación con el bloque. La Comisión añadió que está abierta a estudiar las opciones que Londres pueda plantear.
Macron también ha advertido de que una eventual vuelta no permitiría escoger únicamente las ventajas de la integración europea. Las libertades y obligaciones que implica pertenecer al bloque forman parte del mismo marco.
La revisión planteada por Burnham supone un cambio respecto a la posición que había mantenido el Partido Laborista en los últimos años. La formación había descartado durante la etapa de Starmer regresar a la UE, al mercado único o a la unión aduanera.
Ahora esas opciones vuelven a estar sobre la mesa, aunque el Gobierno no ha anunciado ningún proceso formal para solicitar el reingreso.
El debate también coincide con las negociaciones entre Londres y Bruselas sobre cuestiones pendientes de la relación posterior al Brexit. Entre ellas figura la aplicación de la normativa europea «Made in Europe», que puede afectar al acceso de productos británicos a determinadas cadenas de suministro del continente.
Downing Street ha intentado que los fabricantes británicos sean considerados europeos a efectos de esa legislación y había vinculado ese asunto a la celebración de una nueva cumbre entre Reino Unido y la UE. Tras el discurso de Burnham, ha cobrado fuerza la posibilidad de que la reunión se celebre el próximo 20 de noviembre.
La cuestión europea se incorpora así de nuevo al debate político británico, una década después del referéndum que decidió la salida de la UE. Burnham ha evitado comprometerse con una hoja de ruta concreta y ha optado por abrir un proceso para estudiar las distintas fórmulas de relación con Bruselas, incluida la posibilidad de volver al bloque.