Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha identificado una posible nueva vía para prevenir la metástasis cerebral y reducir el riesgo de recaídas. El estudio, publicado en Cancer Cell, se ha centrado en las primeras etapas del proceso por el que las células cancerosas llegan al cerebro y comienzan a adaptarse.
Los investigadores han descubierto que existe un periodo temporal en el que las células metastásicas permanecen en una especie de estado de pausa. Durante esta etapa, las células dejan de crecer rápidamente y se adaptan al nuevo entorno para poder sobrevivir. Los científicos consideran que este momento puede ser especialmente útil para intentar eliminarlas antes de que formen una metástasis visible.
El equipo estudió este proceso durante seis años, con la participación de más de 70 investigadores de instituciones de España, Reino Unido, Alemania, Francia y Estados Unidos. Los experimentos, realizados en ratones y en muestras humanas, demostraron que tres fármacos fueron capaces de eliminar estas micrometástasis. Dos de los medicamentos ya están aprobados para otros usos.
Según Manuel Valiente, jefe del Grupo de Metástasis Cerebral del CNIO, el hallazgo “abre una ventana de oportunidad” para atacar la enfermedad antes de que aparezcan síntomas. Sin embargo, los investigadores advierten de que todavía no es posible aplicar este enfoque de forma preventiva porque actualmente no existen pruebas capaces de detectar estas pequeñas metástasis ni biomarcadores que indiquen quién tiene riesgo de desarrollarlas.
El estudio también ha permitido entender mejor cómo las células metastásicas se adaptan al cerebro y qué mecanismos utilizan para sobrevivir. Los investigadores han comprobado que algunos de estos procesos también aparecen en metástasis ya desarrolladas, lo que abre la posibilidad de utilizar los mismos tratamientos para frenar su crecimiento.
El siguiente objetivo es avanzar hacia ensayos clínicos que permitan comprobar si estos fármacos pueden prevenir la metástasis cerebral y las recaídas después de una cirugía. Antes, los científicos deberán determinar qué combinación de medicamentos ofrece mejores resultados y desarrollar biomarcadores que permitan identificar las micrometástasis que actualmente no pueden detectarse con las técnicas disponibles.