El comisario José Manuel Villarejo, junto al periodista Joaquín Abad, han elaborado un libro en el que se adentran en las «suaves» tácticas y artimañas, la llamada guerra híbrida, que está empleando el reino alauita para hacerse con Ceuta y por extensión con Melilla y Canarias. Y también escriben sobre los numerosos enredos palaciegos en torno al rey Mohamed VI.
Una de las novedades del libro es que aporta una fotografía en la que ambos autores identifican con su nombre al supuesto padre biológico del actual heredero al trono de Marruecos, el príncipe Moulay Hassán. Supuestamente, el padre biológico, apodado Faisal por el CNI español, mantuvo una relación con Lalla Salma, la primera esposa de Mohamed VI, de la que era su escolta.

Mulay Hasan está considerado el hijo mayor del rey de Marruecos, Mohamed VI, y de su ex esposa, Lalla Salma, y nieto del fallecido Rey Hasán II.
Cuentan ambos autores en el libro que el padre real del heredero fue asesinado tras saberse que era el progenitor del heredero.
Villarejo da por hecho, por otro lado, que detrás de la invasión de Ceuta del pasado 30 de agosto, al igual que la ocurrida en 2021, se halla el régimen alauita en el marco de la estrategia de guerra fría que mantiene el vecino país para debilitar Ceuta e ir apoderándose de la ciudad.
Y sostiene que un papel clave en la estrategia contra España la tiene el virrey de Marruecos, Fouad Ali El Himma. Este es consejero real de Mohamed VI y está considerado el hombre más influyente del entorno palaciego y del Majzén (el círculo de poder en la sombra de Marruecos).
Los hacedores subrepticios de la invasión, según el libro, están empleando una técnica de modales suaves para acciones duras, el llamado truco del agua en el caldero y la rana. Que consiste en que, lejos de hervir de golpe el agua para que la rana salte y se escape, la técnica es ir calentando poco a poco el caldero para que al final el animal termine abrasado sin ser consciente de ello.
La invasión del 30 de agosto fue acordada en una reunión en la sombra.
Cuentan Villarejo y Abad en el libro: «Cada uno de los asistentes a la casa de seguridad de la Dirección General de Asuntos Internos, debería aportar sus capacidades.
Para concretar la actuación de los más importantes, se debería destacar a Abdellatif Hammouchi, como máximo responsable de la DGST (Dirección General de Vigilancia del Territorio) que, aparte de hacer cedido el lugar del encuentro, se encargaría de la logística para el desplazamiento de la masa y del control interno de cada sección de los que entraran en Ceuta y de organizar el repliegue y la siembra de agentes que quedasen como retén, manejando incluso los golpes de mano necesarios para incrementar el caos.
Aunque nunca se confirmó la presencia de Yassine Mansouri, máximo responsable de la DGED (Direction générale desétudes et de la documentation), asistió su segundo, el general de brigada Ahmed Harchi, que realizarían las labores de contrainteligencia.
Neutralizando así los informes que pudieran perjudicar la imagen de Marruecos en Bruselas, activaría los agentes de la cina 2a (2ème Bureaux) y de operaciones encubiertas “Service Action”, para activar la política del “palo o la zanahoria” en Europa mediante sobornos o chantajes que neutralizarían, gracias a grabaciones sexuales (trampas de miel) activadas por la DRM (Direction du Renseignement Militaire).
Tal y como ya se ha referido anteriormente, Fouad Ali El Himma es la figura clave en esa trascendental reunión, puesto que como contable tesorero de la enorme fortuna real y elemento vital en todo lo que concernía al poder en Marruecos, en el más estricto sentido de la palabra, la invasión dependería de él-
El tiene la capacidad de financiar cualquier actuación concreta, puesto que el resto del año, en el día a día, toda la estructura ofi-
cial del Estado marroquí se nutría en gran medida, gracias a su exhaustivo control económico que generaba el tráfico de drogas.
Posiblemente gran parte de su poderosa influencia sobre la corona alauita se debía a que, desde su juventud, procuró ir siempre por delante de los acontecimientos, gracias a sus capacidades de análisis y de percepción que fue perfeccionando con el tiempo y al final, aprendió a jugar con ventaja, ya que la mayoría de las veces era él quien previamente provocaba esos hechos, de ahí que ya supiera que iban a suceder, como ocurrió en la in-
vasión de Ceuta del 30 de julio de 2026.
Además de todas esas capacidades, destacaban sus reflejos políticos de eludir responsabilidades y trasladar siempre la culpa a los demás, para lo cual, procuraba siempre situarse en un segundo escalón de cada refriega y en caso de éxito se lo atribuía y de fracasar negaba estar al tanto.
Pese a esta habilidad para escurrir el bulto ante las situaciones de riesgo, posiblemente el mayor error de El Himma fue el exceso de confianza que otorgó a su protegido Hijaouy y los encargos de extrema sensibilidad que le encomendó, por lo que debería extremar todo su cuidado, al ser cuestiones que afectaban demasiado cerca al círculo más íntimo y personal del rey.
Sin haber calibrado el alcance del riesgo que asumían, al estar demasiado cerca del fuego real, no solo terminó quemándose el propio Hijaouy, sino que, por exceso de proximidad, las llamas también alcanzaron a El Himma e indirectamente al poderoso Hammouchi, su más fiel asociado.
El que Hijaouy se ganara la confianza del entorno real, como ya se mencionó en el capítulo anterior y gracias a ello consiguiera una copia de los análisis de paternidad de Mohamed VI respecto del príncipe heredero y descubriera que el vínculo de ADN de su alteza Moulay El Hassán, le vinculaba a un escolta personal de la reina consorte, de nombre Faisal, convirtió a El Himma y a su protegido en problemas que habría que silenciar o al menos apartar del círculo del Trono.
Y como no podía ser de otra manera, el virrey, estaba al tanto de su preocupante futuro.
Faisal era nombre en clave que el CNI español usaba para referirse al comisario jefe Souleïn Abdellah Saïdi, que desde la época de
Hassan II llevaba la escolta real, ya que pertenecía a una división especial de la DSN (Dirección de Seguridad Nacional).
Este murió en verano de 2011, asesinado bajo la apariencia de un intento frustrado de robo que terminó tiroteado y, pese a que sobrevivió en un principio, y fue llevado al hospital Avicenne, bajo la protección real, empeoró súbitamente y falleció, pese a que se estaba recuperando, dada su gran preparación física.
A la muerte de Hassan II, no fue purgado como los demás escoltas que estaban bajo el mando del jefe de seguridad Lhai Mohamed Mediouri. Estuvo con Mohamed VI cuando era príncipe y más tarde, cuando ascendió al trono y disolvió el harén real y se casó con Lailla Bennani, una ingeniera informática, a partir de 2002, S.A.R. la princesa Salma, Saïdi nunca la abandonó
El figurar en el CNI con nombre operativo (falso), presupone que podía haber sido informante al conocer las redes reales del tráfico de drogas de la zona de Tetuán y con oscuros secretos, ya que, aunque nació en Marrakech, muy joven se mudó a Safi y allí frecuentó el ambiente gay de los actores de teatro, lo que podría explicar que nunca se casó.
No obstante, en un archivo muy custodiado y supersecreto, se le considera el progenitor del príncipe heredero Muley Hassán, razón por lo que le ejecutaron, dos falsos ladrones, militares vinculados al palacio real, al tiempo que se destruyeron las pruebas de paternidad del rey y se susti-
tuyeron por copias falsificadas.