El director general de CECA, Antonio Romero, ha identificado la inflación y el endeudamiento público como los principales riesgos para la economía actual. Lo hizo durante su participación en el XVII Encuentro Financiero, organizado por KPMG y Expansión.
Romero vinculó la subida de precios a la inestabilidad en la región de Ormuz. «La situación de Ormuz está tensionando los precios a nivel planetario», afirmó ante los asistentes al encuentro. Señaló que este factor condiciona directamente la respuesta de los bancos centrales.
El directivo explicó que el Banco Central Europeo respondió elevando los tipos de interés. Reconoció que la institución se enfrenta a un dilema clásico de la política monetaria. «Cómo controlar la inflación sin afectar a un crecimiento a nivel europeo, que ya era débil», resumió Romero.
CECA recordó que Funcas prevé cierta estabilidad en los tipos durante los próximos meses. La patronal atribuye esta posibilidad a que la inflación subyacente permanece bajo control. Los salarios, además, no muestran por ahora efectos de segunda ronda sobre los precios.
Sobre el endeudamiento público, Romero apuntó a la presión que ejercen los inversores sobre las TIR. Estos exigen rendimientos cada vez mayores ante el volumen creciente de deuda emitida. El directivo puso el foco especialmente en la evolución de Estados Unidos.
Según sus estimaciones, ese país podría llegar a superar el 120% de deuda en relación al PIB en los próximos años. Pese a este escenario, Romero se mostró confiado en la capacidad de España para sortear ambos riesgos. «Estos dos elementos no van a afectar al dinamismo de la economía española, que va a ser capaz de absorberlos», sostuvo.
El directivo señaló al sector financiero nacional como uno de los principales puntos de fortaleza del país.
Romero repitió además un planteamiento que las patronales bancarias vienen defendiendo desde hace meses. Reclamó una simplificación de la complejidad regulatoria que afecta actualmente al sector financiero europeo. Pidió también incorporar de forma explícita un mandato de competitividad para las entidades.
«El BCE y las agencias de supervisión tienen que hablar de manera más clara el lenguaje de la competitividad», reclamó ante los presentes en el encuentro. Con estas declaraciones, CECA insiste en su discurso habitual sobre la necesidad de aliviar la carga normativa del sector bancario.