El Congreso vivió este miércoles una jornada insólita protagonizada por un bote de gas pimienta. Su vaciado accidental obligó a precintar tres baños y varias dependencias de la Cámara.
Todo comenzó durante la sesión de control al Gobierno. La diputada del PP Ana Belén Vázquez mostró el spray en su cara a cara con el ministro Fernando Grande-Marlaska, para denunciar la inseguridad en Ceuta.
La presidenta del Congreso, Francina Armengol, reaccionó con dureza ante la exhibición del objeto. Le recriminó mostrar un arma en el hemiciclo y la expulsó temporalmente para que lo entregara a la Policía.
Sin embargo, la diputada no entregó el bote de inmediato, según reconocieron después fuentes del PP. Se lo dio a un trabajador del partido para que lo limpiara antes de varias entrevistas televisivas previstas.
Vázquez aseguraba que el spray estaba «vacío», tras haberlo accionado previamente «en la calle». El trabajador acudió a un baño de la planta baja del edificio de la carrera de San Jerónimo para comprobarlo.
Allí, por accidente, volvió a accionar el bote, liberando los restos de gas que aún contenía. Después pasó a un segundo baño del mismo pasillo, donde confirmó que ya estaba completamente vacío.
El propio trabajador no sufrió ningún síntoma tras el contacto con el gas. Sin embargo, con el paso de los minutos, la sustancia fue extendiéndose por toda la zona, afectando a ambos baños y a sus alrededores.
La primera alerta llegó cuando dos funcionarios vieron salir a una mujer visiblemente afectada. Presentaba tos, enrojecimiento en los ojos y había llegado a vomitar.
Esta persona formaba parte de una delegación de Mauritania que visitaba el Congreso en ese momento. Fue atendida posteriormente por los servicios médicos del propio edificio.
Tras el aviso, la Policía Nacional precintó los baños de hombres y mujeres de esa zona. También se vio afectada la cafetería de autoservicio situada enfrente, cuyo olor a gas llegó incluso hasta las cocinas.
Con el paso de las horas, varias personas más manifestaron síntomas leves de exposición al gas. La mayoría eran trabajadores del propio Congreso, con picor de garganta y ojos irritados.
Ninguno de los casos requirió atención médica adicional. Por precaución, la Policía cerró temporalmente los despachos de Vox y EH Bildu, situados en esa misma zona del edificio.
Además, se precintó un tercer baño en un edificio distinto, en la ampliación conectada con el Palacio a través del patio del Congreso. Se encuentra cerca de la sala Ernest Lluch, junto al acceso de la calle Cedaceros.
La Policía Nacional ha abierto una investigación formal sobre lo ocurrido. Aun así, la situación quedó prácticamente esclarecida tras la versión ofrecida por el propio PP.
El protocolo habitual en estos casos consiste en ventilar la zona afectada durante varias horas. Solo así se garantiza que el gas tóxico desaparezca por completo del ambiente.