Marruecos llega este miércoles a las urnas en un clima marcado por el malestar social y las dudas sobre la participación. Los ciudadanos elegirán los 395 diputados de la Cámara de Representantes, con 27 partidos en competición y una incógnita que sobrevuela la jornada: qué harán los jóvenes.
El desencanto de una parte de esta generación se ha convertido en uno de los grandes asuntos de la campaña. El desempleo, las dificultades para acceder a una vivienda y las críticas al estado de servicios como la sanidad o la educación ya estuvieron detrás de las protestas juveniles de 2025. Ahora, esa frustración vuelve a hacerse visible ante las urnas: los ciudadanos de entre 18 y 24 años representan apenas el 4% de los electores registrados.
Las elecciones llegan además con la crisis de Ceuta todavía muy presente. La entrada irregular de más de 70.000 personas desde Marruecos a finales de julio provocó una situación excepcional en la ciudad española y volvió a colocar la falta de oportunidades de muchos jóvenes marroquíes en el centro del debate.
Los partidos han intentado responder con promesas de empleo y mejoras sociales. Más allá del reparto de escaños, la participación permitirá medir hasta qué punto el descontento ciudadano termina trasladándose también a las urnas.