Casi 30 años después de la muerte de Diana, la disputa sobre lo que ocurrió en los primeros días del duelo vuelve a colocar a Carlos III y a su cuñado frente a frente
Charles Spencer mantiene su versión de una conversación mantenida con el entonces príncipe de Gales poco después de la tragedia. Según el conde, Carlos pronunció una frase que se le quedó grabada: “Tranquilo, la olvidaremos muy pronto”.
En la entrevista con la BBC, Spencer aseguró que contó lo sucedido inmediatamente a personas de su círculo más cercano porque consideró aquella conversación “monstruosa”, y rechazó que se tratase de un recuerdo reconstruido con el paso del tiempo.
La polémica se reavivó tras la publicación de las nuevas memorias sobre su hermana, Swan Song: Diana, My Sister. Buckingham Palace decidió responder, algo poco habitual cuando se trata de libros que afectan a miembros de la familia real.
El comunicado no entró a negar directamente la conversación, sino que aludió al efecto que el duelo puede tener sobre el juicio y la memoria muchos años después de una pérdida.
Para Spencer, aquello fue una forma indirecta de poner en duda su credibilidad. Calificó la respuesta de “asombrosamente provocadora” y reprochó al Palacio que cuestionara su recuerdo sin negar expresamente la frase que él atribuye al actual rey.
El conde también ha cuestionado el tono empleado por Buckingham y lo ha comparado con la célebre respuesta de Isabel II durante la crisis provocada por las acusaciones de Harry y Meghan: “los recuerdos pueden variar”. A su juicio, aquella fórmula resultaba más elegante, pero considera igualmente inapropiado recurrir a ella en una disputa relacionada con la muerte de Diana.
El conde de Spencer también se refirió a la situación de seguridad de Harry, que perdió su protección policial automática después de que los Sussex abandonaran sus funciones como miembros activos de la familia real.
“Personalmente, me preocupa que el quinto en la línea de sucesión al trono, que ha servido en el ejército, no tenga protección policial”, afirmó.
Spencer ha defendido además que sus memorias no pretenden únicamente ajustar cuentas con la familia real, sino contar la historia de su hermana desde su propia experiencia. Y añadió que «Diana estaría aplaudiendo con entusiasmo este libro».
Una explicación que vuelve a colocar en primer plano una cuestión que parecía enterrada durante décadas: qué ocurrió realmente en aquellas conversaciones privadas posteriores a la muerte de Diana y cuánto queda todavía por decir sobre ellas.