Más de mil de personas han marchado este domingo desde el centro de Ceuta hasta la frontera del Tarajal. La protesta, convocada por la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos (FPAV), reivindicaba la españolidad de la ciudad. También reclamaba medidas de protección fronteriza ante la crisis migratoria.
La movilización comenzó pasadas las 11.45 horas. Cerca de 500 personas se concentraron en la explanada Juan Carlos I tras una pancarta con el lema ‘S.O.S. Ceuta invadida’. Los asistentes portaban banderas de Ceuta, España y la Unión Europea.
De forma paralela, alrededor de 120 motocicletas —con más de 200 personas entre pilotos y acompañantes— se concentraron en la avenida Alcalde Sánchez Prado. Esperaban allí para iniciar el recorrido hacia la frontera. A lo largo de la marcha se fueron sumando más motoristas.
Ambas columnas confluyeron pasadas las 12.00 horas en la carretera hacia el Tarajal. Continuaron juntas hasta las inmediaciones del paso fronterizo. Allí, los motoristas descendieron de sus vehículos para sumarse a la protesta a pie.
La marcha estuvo escoltada durante todo el recorrido por varios vehículos de la Policía Nacional. También contó con presencia de la Guardia Civil y de militares. Los participantes dedicaron aplausos y proclamas de agradecimiento a los agentes y a las Fuerzas Armadas desplegadas en la ciudad.
La protesta concluyó en las inmediaciones del Tarajal con cánticos dirigidos a Marruecos y a la Unión Europea. Entre ellos, «Marruecos, canalla, esto es de los caballas» y «¡Europa, escucha, Ceuta es tu lucha!». Este último cántico coincide con el mensaje central del manifiesto de la FPAV.
Los responsables de la FPAV, identificados durante la protesta con chalecos amarillos, decidieron no leer públicamente el manifiesto al llegar a la frontera. Lo achacaron al ambiente generado entre los asistentes.
Según explicaron, la persona encargada de portar el documento sufrió un incidente ajeno a la movilización. Ese incidente le impidió llegar a tiempo para la lectura. El texto sí fue distribuido posteriormente entre los medios de comunicación.
En el documento, la federación asegura dirigirse «a la opinión pública, a las instituciones nacionales y a la comunidad internacional». Busca «alzar la voz» en defensa de la tierra, los ciudadanos y la «integridad territorial» de Ceuta. Califica la situación de «invasión» y denuncia «una vulneración sistemática de nuestras fronteras colonizadas por la inacción ajena».
La organización sostiene, además, que se ha alterado la seguridad y la paz social de la población. A su juicio, esta «se siente desprotegida ante el chantaje fronterizo de quienes utilizan los movimientos masivos de personas como un arma de presión geopolítica».
El manifiesto recoge también un agradecimiento a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, por sus palabras de apoyo a Ceuta. Las pronunció durante su intervención ante la Eurocámara con motivo del debate sobre el estado de la Unión. «La frontera de Ceuta es una frontera europea. Porque Ceuta es España. Ceuta es Europa. Y Europa estará ahí para vosotros», dijo Von der Leyen.
La federación cita, además, la reciente resolución del Parlamento Europeo sobre la instrumentalización de la migración irregular. La define como una «herramienta de guerra híbrida contra la integridad territorial» de España. Según la FPAV, las instituciones europeas han dejado así constancia de la situación de Ceuta.
A partir de estas consideraciones, la FPAV plantea cuatro exigencias a las autoridades españolas y europeas: un «blindaje fronterizo inmediato», «expulsiones inmediatas», el refuerzo de la seguridad en las calles y el fin de las «regularizaciones masivas».
En materia de control fronterizo, reclama un «despliegue permanente e inflexible de las fuerzas de seguridad necesarias para garantizar el control absoluto de la frontera». Solicita también la aplicación de «las leyes de emergencia de la UE para devolver de inmediato a quienes entren ilegalmente».
La federación exige, asimismo, recuperar la tranquilidad en los barrios. Subraya que «Ceuta no es un campamento» y pide poner fin a las políticas que, a su juicio, puedan generar un «efecto llamada».
El manifiesto concluye asegurando que la ciudadanía ceutí ha demostrado «una resiliencia y una serenidad extraordinarias». Advierte, no obstante, de que «la paciencia de sus ciudadanos tiene un límite». «Exigimos seguridad, exigimos respeto y exigimos que las palabras de respaldo institucional se traduzcan en hechos contundentes para proteger nuestra tierra», concluye el documento.