El exministro de Defensa Federico Trillo ha defendido declarar el estado de excepción en Ceuta para facilitar la expulsión de las personas que, según su versión, entraron ilegalmente en la ciudad durante el asalto de finales de julio. Trillo sostiene que deberían ser devueltas a Marruecos «sean o no menores» y reclama una respuesta internacional contra el país vecino por las más de 150 muertes que atribuye a aquellos acontecimientos.
Trillo ha acusado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de mantener una posición excesivamente favorable hacia Marruecos y ha afirmado que padece «síndrome de Estocolmo», al considerar que está «en manos de sus secuestradores». El exministro sostiene que el asalto fue organizado con participación de las autoridades marroquíes y afirma que «no cabe ninguna duda» de que fue un episodio programado.
En el ámbito internacional, Trillo reclama que España exija responsabilidades a Marruecos ante organismos como Naciones Unidas, la Unión Europea y los tribunales internacionales. A su juicio, «150 muertes no es algo que deba quedar así» y deben ser investigadas. También considera que los hechos podrían constituir un delito contra la seguridad exterior de España y que corresponde a los tribunales determinar las posibles responsabilidades.
El exministro ha criticado además las declaraciones de Sánchez sobre la inexistencia de alertas previas a la entrada masiva y ha defendido que se hagan públicos los informes del CNI y de las Fuerzas de Seguridad. En este sentido, ha respaldado a la ministra de Defensa, Margarita Robles, por reconocer que el CNI había informado previamente, algo que, según Trillo, era necesario para preservar la credibilidad de los servicios de inteligencia españoles.
Por último, Trillo ha cuestionado la actuación del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y ha defendido que Felipe VI visite Ceuta cuanto antes, siempre con el correspondiente refrendo del Gobierno. También ha pedido explicaciones a los ministros que acudieron a la Embajada de Marruecos durante la crisis, preguntando «por qué aguantaron sin hacer nada» mientras, según afirma, ya se estaba produciendo el paso de personas a través de la frontera.