Cápsulas y preparados elaborados con heces humanas circulan ya fuera de cualquier control sanitario, ofrecidos por particulares y a través de Internet. La Organización Nacional de Trasplantes y la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica advierten de que consumirlos sin supervisión médica puede provocar enfermedades.
El interés científico por la microbiota intestinal ha crecido en los últimos años, reconocen ambas instituciones a través de su Grupo de Estudio de Microbiota (GEMBIOTA). Pero ese interés, avisan, «no implica que cualquier preparado obtenido a partir de materia fecal humana sea seguro o eficaz».
La advertencia llega después de detectar la venta de compuestos elaborados con heces humanas por operadores sin autorización sanitaria. Ni deben adquirirse fuera de los canales médicos establecidos, insisten, ni emplearse como tratamiento por decisión propia.
Solo cabe su uso con prescripción médica de por medio. Por eso desaconsejan comprarlos en redes sociales o páginas web, así como administrárselos a uno mismo o a terceros, aunque se presenten como «naturales», «seguros» o procedentes de «donantes sanos».
El trasplante de microbiota fecal consiste en administrar a un paciente materia fecal de un donante, previamente seleccionada y procesada. El objetivo es restaurar o modificar su microbiota intestinal, siempre bajo indicación médica y por distintas vías, entre ellas la oral mediante cápsulas.
Desde 2024, este tipo de sustancias está sujeto al Reglamento europeo de Sustancias de Origen Humano, que fija estándares de calidad y seguridad para su aplicación en personas. Un origen «natural» o un donante aparentemente sano no bastan para garantizar que el producto sea seguro, recuerdan ONT y SEIMC.
Tampoco puede tratarse como un suplemento alimentario o un probiótico cualquiera. Preparar materia fecal humana para administrarla a otra persona exige, señalan las dos entidades, un nivel de control muy distinto al de un producto de consumo ordinario.
La selección del donante, el cribado de agentes infecciosos y los controles microbiológicos forman parte de ese proceso regulado, junto a la trazabilidad y la supervisión sanitaria. La ONT y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios son quienes fijan estos criterios en España.
Existe evidencia científica que respalda el uso del trasplante en casos concretos, como la infección recurrente por la bacteria ‘Clostridioides difficile’ resistente a antibióticos. Esa evidencia, avisan ambas sociedades, no puede extrapolarse a preparados caseros ni a otras enfermedades.
El principal peligro de saltarse estos filtros es que los microorganismos presentes en las heces humanas pueden causar enfermedades, incluso procediendo de alguien sin síntomas. Sin cribado previo, el receptor puede acabar expuesto a bacterias multirresistentes presentes en la microbiota del donante.
Vender estos productos al margen del sistema sanitario puede acarrear sanciones bajo la Ley General de Salud Pública, sin descartar otras vías legales aplicables. Las autoridades sanitarias pueden además abrir investigaciones, inspeccionar y adoptar medidas de protección de la salud pública.
Por ello, ONT y SEIMC piden a la ciudadanía que informe a las autoridades sanitarias si detecta este tipo de anuncios en webs o redes sociales. Recomiendan aportar, siempre que sea posible, la información disponible sobre el anuncio o la actividad detectada.