Haakon VIII se ha dirigido este sábado por primera vez a los noruegos como rey tras la muerte de su padre, Harald V, fallecido el viernes en Oslo. En un discurso cargado de emoción, el nuevo monarca ha rendido homenaje al que durante décadas ocupó el trono y ha asumido públicamente la responsabilidad de continuar su legado.
Ante un escritorio sobre el que descansaba una fotografía de Harald, Haakon comenzó su intervención dirigiéndose directamente a su padre.
«Querido padre. Gracias por ser un padre tan bueno para Märtha y para mí. Cálido y seguro», afirmó. También recordó su faceta familiar como abuelo y esposo, antes de destacar los valores que, a su juicio, marcaron su trayectoria como rey.
Haakon describió a Harald como un hombre fiel a sus principios y a sus compromisos, y destacó especialmente su capacidad para tratar a las personas sin hacer distinciones. «Nos apoyaste y cuidaste a todos», señaló.
El nuevo monarca quiso detenerse en algunos de los momentos que considera más significativos del reinado de su padre. Entre ellos mencionó las disculpas públicas ofrecidas por Harald en nombre de la Corona noruega al pueblo sami por las injusticias sufridas durante décadas de políticas de asimilación.
También recordó que Harald era rey cuando Noruega sufrió uno de sus episodios más traumáticos de la historia reciente: los atentados perpetrados por el ultraderechista Anders Behring Breivik el 22 de julio de 2011, que dejaron 77 muertos.
Para Haakon, uno de los grandes rasgos de su padre fue su capacidad para mantener unida a la sociedad noruega. «Nos unió a todos con autoridad natural», afirmó.
La despedida tuvo también un componente íntimo. «Le voy a echar de menos. Voy a echar de menos su risa», reconoció el nuevo rey.
Después del homenaje llegó el momento de mirar hacia el futuro. Haakon reconoció que asume la Corona en un escenario internacional diferente al que acompañó buena parte del reinado de su padre.
«El mundo es una vez más más inseguro e impredecible de lo que era durante gran parte del reinado del rey Harald», advirtió.
El monarca admitió la magnitud del desafío que tiene por delante y aseguró que tratará de ejercer su papel desde la cercanía. «Ahora que mi padre ha fallecido tengo una gran tarea por delante», afirmó.
Su compromiso, dijo, será intentar comprender las circunstancias de cada ciudadano y ejercer su función al servicio de todos.
Haakon cerró su primer discurso como rey con una apelación a la unidad y a la tradición del país. «Con ayuda de Dios y con el apoyo del pueblo espero la gran tarea que hay por delante», declaró antes de concluir con una oración por Noruega.